lunes, 10 de diciembre de 2012

¿Que camino debo tomar? La búsqueda de lo absurdo



- Sólo quiero saber que camino tomar.
- Pues depende de adónde quieras ir tú.
- Eso no importa, si tú me dices.
- Entonces realmente no importa el camino que escojas.

Es un pasaje de " Alicia en el País de las Maravillas" de Lewis Carroll.
Como muchos pasajes de esta obra, están escritos para hacernos reflexionar. Paradojas, absurdos, llámenlos como quieran, pero esta conversación entre Alicia y el Gato no tiene nada de banal.
Si nos paramos a analizar el diálogo, Alicia representa a alguien que está perdido y pide ayuda.
Tal vez el Gato tenga razón en su respuesta. Por un lado, a Alicia no le importa a dónde ir; es más, ni siquiera sabe si quiere ir a alguna parte y, si no existe un objetivo, difícilmente se podrá trazar una ruta desde donde está. No hay meta, no hay camino. Si por el contrario, existen múltiples opciones de destino, realmente tampoco importa el camino a seguir. No importa el camino si no tienes claro qué destino es el correcto. Cualquier destino puede ser válido si no te has planteado un objetivo a priori.
Se llega entonces al absurdo, o a la paradoja, que tanto gustaban al sombrerero loco ( dicen las malas lenguas que era Russell) .
¿ Qué camino debo tomar?  Un camino es un conjunto de líneas que unen dos vértices ( tal vez iguales) .
Puedes pasarte toda la vida dando vueltas y vueltas para acabar en el punto de partida y llegar finalmente a la conclusión de que no se está allí tan mal. Quizás Alicia realmente no quiere salir del bosque. Alguna vez seguro que nos hemos sentido Alicias recorriendo bucles.
Te levantas por la mañana, vas a trabajar, llegas, pasar la tarde solo o con tu gente, preparas todo para el día siguiente y te acuestas. El día de la marmota. Es ver pasar el tiempo sin objetivos nuevos. Mientras que no aparezca el Gato, todo ira bien. Si no sabes a donde ir, no hay necesidad de gastar energías buscando un camino que, quizás, te devuelva a donde siempre. Dejarse llevar sería entonces la opción más válida.
Todo cambia si se trazan objetivos, da igual que sean a corto, medio o largo plazo. Da igual que sean utópicos, inalcanzables o ridículos. Al fin y al cabo, son objetivos.
Somos puntos encerrados en conjuntos. No sabemos si ese conjunto en el que nos hallamos esta acotado o no. Por mucho que nos desplacemos, no sabemos si llegaremos a salir de donde nos encontramos. Alicia ve el gran bosque, enorme, pero no ve dónde acaba o si acaba. Puede imaginarse que acaba, pero ... ¿ y si el todo es el bosque?
A veces, por pereza, o por miedo a lo desconocido nos hallamos en nuestros particulares conjuntos, y allí seguimos, sin marcarnos nada más. A verlas venir. Puede que en un momento dado de nuestras vidas, nos volvamos Alicias, queremos salir, sin importar a donde.
Es la segunda parte de la contradicción. Sabemos con certeza que queremos algo distinto de lo que tenemos, pero lo que no sabemos es " el qué" . De nuevo sin objetivo, o ... ¿ no es ese precisamente un objetivo?
En esa búsqueda, estamos en realidad buscando la meta, no el camino como creemos, pero en muchas ocasiones la meta es simplemente el cambio.

Hacía algún tiempo que quería reflexionar sobre esto, que parece tan absurdo. He llegado a dos conclusiones: 

Primera:  " el individuo se mueve por objetivos, y cambiar es avanzar"
Segunda: " La topologia me está matando"

4 comentarios:

Tony Lopez dijo...

Ademas de enfermera eres filosofa de primera categoria. Los grandes filosofos griegos estarian contentisimos contigo. ;D

romudea dijo...

Gracias Tony, es lo que tiene ser también una apasionada de las mates, aunque me queda bastante para llegar al nivel de Hipatia.
Un saludo

Candelaria dijo...

muy bueno la verdad che, estuve pensando en eso, pienso mucho en eso en realidad, porque veo en mi el sentimiento de querer llegar a ser algo y no estar conforme con las cosas como están. y cuando expando mi mirada y considero la situación del resto de las personas del planeta me doy cuenta de lo poco objetivo que es mi sufrimiento de no lograr. pienso que ese lugar a donde llegar puede ser interno como externo, puede ser ambos. o en realidad no hay una división en el núcleo, porque hay un movimiento dentro que se exterioriza.
es muy bueno lo que decís de que tener un objetivo se convierta en un objetivo. creo que la mejor manera de averiguar que pasa es prestando atención a todo lo que siento y lo que quiero a cada segundo antes de mirar a largo plazo, no lo se, la verdad todos los objetivos que me impuse a lo largo de mi vida, no los cumplí ninguno, o los hice de una manera que no esperaba, o perdían importancia antes de lograrlos o al instante después de lograrlos. actualmente mi objetivo es ser libre, aunque tengo esta sensación de que ya lo soy y de que lo que tengo en realidad es esta necesidad de estar persiguiendo algo y eso es lo que me hace no-libre. que paradoja.

Lídia Massó Busqué dijo...

La verdad es que si se es Alicia y se tiene gato, ya es algo fantástico. Alicia está viviendo un sueño, en un mundo onírico. Porque la realidad aburre, cansa, hace perder energía (no siempre!).
Total: que Alicia es una icona de la indecisión (seguro que era de signo balanza) y es, además, una niña.
Un estado así, la niña interior, la mascota ideal y un mundo maravilloso...es una pequeña evasión. Para eso tenemos el sueño. Luego el qué camino tomar...mira, ir pasando, si ese ir pasando no es oscuridad total, claro.