domingo, 25 de noviembre de 2012

Villa Arriba y Villa Abajo




Anoche, mientras cenaba con unos amigos, la conversación fue paulatinamente tornando a monotema: el catalanismo.

Estuve oyendo  callada, raro en mí, toda la conversación y desde mi más absoluta ignorancia, intentaré plasmar lo que allí se dijo, lo que me sugirió y mis conclusiones acerca del asunto.






Nunca he sentido unas raíces más allá de lo “ normal” , puesto que no vivo en mi ciudad de origen, aunque sí en mi comunidad autónoma de origen. Me siento andaluza, me siento onubense a ratos, malagueña a otros ratos, y española a otros. Es la ventaja de pertenecer a varias entelequias distintas. Lo mismo te canto un fandango, que te hago un ajo blanco o que ondeo la bandera con un gol de Villa.

Existen personas que no lo ven así. Los respeto profundamente. Se sienten más parte de una entelequia que de otra. Eso es bueno o malo, según se mire. Las raíces, las tradiciones, el sentimiento  de autenticidad,  lo que llevan machacado por los siglos de los siglos. Años de luchas, de no reconocimientos, de lenguas prohibidas...
Dicen que llevan marcado todo esto a fuego por el paso del tiempo. Creo que no. Los estadounidenses llevan relativamente poco tiempo como tales pero , ¿ quien se atreve a criticar el Día de Acción de Gracias, el Cuatro de Julio  o la bandera? En ellos se mueve tal sentimiento de ser americano, que hasta se apropian de todo el continente en el vocablo. Orgulloso de ser americano, ya seas de Florida, de Ohio o de Alabama. Todos con su idiosincrasia, pero con un gran sentimiento de unidad general.
Los españolitos de a pie somos más retorcidos para estas cosas. Están los andaluces, los valencianos, los extremeños, los gallegos , los vascos, los catalanes... Puede que nos sintamos españoles al estilo americano, pero pienso que no.
Hoy es día muy señalado para “ el otro país” como últimamente lo llamo. De hoy depende su  futuro en parte.
Entiendo el deseo, más que sentimiento, de independencia del país catalán. Lo comparo con esa familia tradicional del tiempo de la transición , cada vez mas raro que se vea hoy en día, donde siempre hay algún hijo que “ saca los pies del plato” , y aparece automáticamente el padre, para decir “ mientras vivas bajo mi techo aquí se hará lo que yo diga” . ¿ Acaso no estamos viviendo actualmente esta situación?

Aquí se  hace lo que yo diga a golpe de Real Decreto , que para eso gobierno en mayoría absoluta, y todos a callar que esto es lo que hay.

Pues bien, ese joven que está harto de callar y asentir con la cabeza, quiere emanciparse a la fuerza, sin la venia de sus padres, quiere largarse de casa y no esta solo, hay muchos de sus colegas que piensan igual.
 Y ve que la idea va tomando forma, y ve que es posible quitarse de en medio el autoritarismo, y ve que algunos recursos tiene; y,  un buen día,  se atreve incluso a amenazar a sus padres con marcharse para siempre.
Su habitación es su territorio, donde es libre en cierto modo. Allí recibe a sus amigos, allí trazan planes de futuro, allí hablan en un idioma vetado en casa. Incluso a veces lo visita algún  líder que se aprovecha de la coyuntura para seguir encizañando.
Un buen día, coge una bolsa, la llena con todo lo que puede y se larga. Allí deja a sus padres con sus absurdas normas, a sus hermanos que callan, y comparte un cuchitril de alquiler con sus amigos de toda la vida que tuvieron el valor de hacer lo mismo que el. Si le sale mal, el error es suyo y si le sale bien, la victoria también es suya.
Como hermana que me siento, echaré de menos a mi hermano mayor. Ojalá pudiera hacer yo lo mismo, pero todavía no he cumplido la mayoría de edad , tengo que terminar antes mis estudios y buscarme un trabajo para poder emanciparme como él.
Así veo yo el sentimiento . La independencia quiere decir no depender más que de uno mismo. Aprender de los fracasos, paso a paso. Vivir y dejar vivir.
Los que nos quedamos fuera o dentro, según se mire, no podemos ahora mismo hacer nada. Es más, ni siquiera mi hermano se ha ido todavía, pero es una posibilidad.
Seguiré, eso si, comprando cava, pues qué culpa tiene el cava de todo esto. No creo además que seamos tan diferentes, tenemos nuestras peculiaridades, pero en el fondo somos todos personas que podemos compartir ideas en un momento dado.
Con esta reflexión puede que hiera algunas sensibilidades, o que de pie para un debate, o que me tomen por loca.
Así que sea lo que sea lo que tenga que venir, adelante si es por el bien de todos. 
Como decía mí abuela: de momento,
 ¿ el perro es mío ni na?