jueves, 20 de diciembre de 2012

Crónica de una muerte anunciada





Me acaba de llegar la noticia del posible cierre del centro de diálisis El Atabal, Unidad del Servicio de Nefrología del HRU Carlos Haya de Málaga . Siempre han  habido rumores, desde que trabajo en Málaga los estoy oyendo, pero tan fuertes como estos, nunca.





Para hacer un breve resumen, El Atabal no es un centro de diálisis extra hospitalario en si, es mucho más. Es una unidad más de las que integran el Servicio de Nefrologia del Hospital Carlos Haya; donde todos estamos en continuo contacto, tanto pacientes como profesionales. Se encuentra ubicado fuera del hospital , pero forma parte del mismo. El personal que atiende a los pacientes son trabajadores del hospital , se ha formado en el , sigue los mismos protocolos , actúa según el mismo proceso asistencial integrado, va a las mismas reuniones, el personal que rota por ambos es el mismo, los nefrólogos que hacen guardias son los mismos, que más se puede decir. 

Existen técnicas especiales de hemodiálisis que, aunque el centro es extra hospitalario, no hay centro concertado en Málaga que las proporcione a sus pacientes. Por estas razones, los pacientes del Atabal se dializan allí, al igual que los pacientes del hospital se dializan en el hospital. 
Por todos estos motivos, los usuarios del Atabal están comenzando sus movilizaciones,  para evitar el posible desmantelamiento del centro a favor de la gestión privada.
La Señora Gerente del hospital quiere  considerar este centro con iguales características que otros extra hospitalarios, para poder derivar pacientes a los próximos centros concertados que se abrirán en breve en Málaga. 
No me parece correcto que sean considerados por igual. Cada tipo de centro responde a unas expectativas y este en concreto responde a unas únicas expectativas para el tipo de pacientes usuario del mismo. Se podría decir que es un híbrido  entre atención hospitalaria y extra hospitalaria, por eso existe. Los usuarios no poseen características para dializarse en hospital como tampoco para dializarse en la Privada-Concertada.



Objetivo: reducir el gasto. 



El mismo de siempre. La Sanidad pública no genera ingresos, sólo gasto. Eso es de cajón. No producimos nada en el sentido económico del  término, producimos y preservamos algo mucho más importante: la salud de la población.
Por eso me indigno cuando oigo que la Sanidad no es rentable. ¡Claro que no lo es, Señora Gerente! ¿Que había usted pensado? No lo es si se considera un hospital público como una fábrica que hace automóviles, o como una cadena de hoteles en los que el usuario paga por recibir unos servicios. Pero estamos hablando de un Sistema Público, el sistema sanitario de nuestra comunidad. De unos usuarios que son crónicos, últimamente tratados por el Gobierno como apestados. Estos apestados  necesitan recibir la mejor atención posible. Todos somos o llegaremos a ser apestados en mayor o menor medida.
Recortes nos obligan a derivar pacientes de diálisis hospitalaria a otras unidades , entre ellas el Atabal. ¿Qué pasará entonces si desaparece? ¿Dónde irán los usuarios del Atabal y los que derivamos? No quiero ni pensarlo. Cada unidad tiene su misión, tanto en la pública como en la privada, y se están mezclando conceptos.



Se equivocan en recortar en lo básico, se equivocan en pensar que se pueden intercambiar roles, se equivocan , en definitiva,  en la gestión de la crisis. Es fácil gestionar en periodos de bonanza, pero en periodos de crisis hay que trabajar con mucho sentido común y consenso con los profesionales que entendemos del asunto para conseguir que los daños colaterales sean los mínimos. 
Se están tomando decisiones fundamentales sin contar con nadie, con premeditación y alevosía, y con una falta de sensatez pasmosa. A veces nos encontramos que ya es demasiado tarde para poder hacer nada, pero espero que esta vez se considere al grupo de personas formado por los usuarios y trabajadores del Servicio de Nefrologia del hospital Carlos Haya, ya que todos nos sentimos afectados por esta absurda decisión.



Sigo pensando en el maravilloso slogan de la marea blanca: 



La Sanidad no se vende , se defiende.

lunes, 17 de diciembre de 2012

Marea blanca, marea verde

 Podría ser el título de un poema o de una canción. Para mi es un himno a la cordura. 


Hace algún tiempo se han unido a las protestas de la sociedad dos nuevos grupos, representan dos  pilares fundamentales del decadente estado del bienestar: los integrantes de la Sanidad y de la Educación.
Hay quienes piensan que estas protestas están fundamentadas por el egoísmo de unos colectivos que han perdido de un plumazo derechos adquiridos a lo largo del tiempo. 
No es esta la base de la reivindicación.
No queremos un sistema educativo con retroceso de cuarenta años. Con las reformas del sistema educativo se esta vulnerando el derecho global a la educación, condicionando el futuro del alumnado al nivel socioeconómico de sus familias. Recuerdo cuando era niña las clases de " permanencia" en el colegio público donde estudiaba en los 70, los que podían pagar esas clases de refuerzo gozaban del privilegio de una atención menos masificada. Eran actividades extra escolares pero dentro del programa. Quien no podía pagarlas se perdía clases que entraban en el temario. Con esto se realizaba una segregación del alumnado, el que podía pagar y el que no.
Se vuelve a esto. Se esta favoreciendo a la Enseñanza privada en detrimento de la pública. Con el aumento de ratios, la no contratación , la desaparición de puestos de trabajo, se esta desmantelando, pero siguen los conciertos con colegios que segregan al alumnado, desoyendo la Sentencia del Tribunal Supremo que prohibe esta segregación.
¿ dónde queremos ir a parar con todo esto?
En cuanto a Sanidad, se están empezando a privatizar hospitales , recortes en recursos materiales y humanos en la Pública, mermando una Sanidad Universal. Copagos, cierres de plantas, contratos al 75% . Lo que antes era un modelo a seguir, ahora ya no tanto. 
Nosotros, los funcionarios , si, los que últimamente estamos tan mal considerados, los que tenemos tanta " cara" que protestamos porque nos han quitado la paga extra, porque nos han aumentado el número de horas, los que gozamos de una cierta estabilidad laboral, nos quejamos. Ya era hora de que nos quejáramos . Llevamos tiempo viendo como poco a poco todo se va al garete, sacando fuerzas para seguir realizando nuestra labor lo mejor posible a pesar de los recortes, aguzando el ingenio para seguir dando la atención al usuario con los pocos medios de que disponemos, soportando miradas de personas que creen todo lo que leen en ciertos periódicos, o que ven en ciertas cadenas de TV, que dan la razón a nuestro gobierno, diciendo que el recorte es necesario, que otra cosa no se puede hacer, que hay que apretarse el cinturón.
Ya ha pasado casi un año y estas medidas no han dado el fruto deseado. Aumenta el paro, las familias tienen cada vez mas dificultades para subsistir. La economía no se recupera. No se ve la luz al final del túnel. Me da igual que  la deuda sea o no heredada. Pienso que un gobierno esta ahí para solucionar problemas, no para hundir más al país con estas medidas.
Ante todo esto me pregunto: ¿ para qué tanto esfuerzo? No soy economista. No se en que se basa la famosa prima de riesgo para subir o bajar, no se que factores intervienen en la credibilidad ante los mercados. ¿ Que son en realidad esa serie de entelequias? ¿ Un engaño? ¿ Un pretexto utilizado para justificar medidas efectuadas sin lógica?
Lo único que se es que cada vez más existen más impedimentos para realizar nuestra labor con un mínimo de calidad, y eso lo estamos sufriendo todos, no sólo los integrantes de las dos mareas, sino la totalidad de la población de este país.

Y seguiremos en la lucha hasta ver cualquier atisbo de sensatez en todo esto. 






lunes, 10 de diciembre de 2012

¿Que camino debo tomar? La búsqueda de lo absurdo



- Sólo quiero saber que camino tomar.
- Pues depende de adónde quieras ir tú.
- Eso no importa, si tú me dices.
- Entonces realmente no importa el camino que escojas.

Es un pasaje de " Alicia en el País de las Maravillas" de Lewis Carroll.
Como muchos pasajes de esta obra, están escritos para hacernos reflexionar. Paradojas, absurdos, llámenlos como quieran, pero esta conversación entre Alicia y el Gato no tiene nada de banal.
Si nos paramos a analizar el diálogo, Alicia representa a alguien que está perdido y pide ayuda.
Tal vez el Gato tenga razón en su respuesta. Por un lado, a Alicia no le importa a dónde ir; es más, ni siquiera sabe si quiere ir a alguna parte y, si no existe un objetivo, difícilmente se podrá trazar una ruta desde donde está. No hay meta, no hay camino. Si por el contrario, existen múltiples opciones de destino, realmente tampoco importa el camino a seguir. No importa el camino si no tienes claro qué destino es el correcto. Cualquier destino puede ser válido si no te has planteado un objetivo a priori.
Se llega entonces al absurdo, o a la paradoja, que tanto gustaban al sombrerero loco ( dicen las malas lenguas que era Russell) .
¿ Qué camino debo tomar?  Un camino es un conjunto de líneas que unen dos vértices ( tal vez iguales) .
Puedes pasarte toda la vida dando vueltas y vueltas para acabar en el punto de partida y llegar finalmente a la conclusión de que no se está allí tan mal. Quizás Alicia realmente no quiere salir del bosque. Alguna vez seguro que nos hemos sentido Alicias recorriendo bucles.
Te levantas por la mañana, vas a trabajar, llegas, pasar la tarde solo o con tu gente, preparas todo para el día siguiente y te acuestas. El día de la marmota. Es ver pasar el tiempo sin objetivos nuevos. Mientras que no aparezca el Gato, todo ira bien. Si no sabes a donde ir, no hay necesidad de gastar energías buscando un camino que, quizás, te devuelva a donde siempre. Dejarse llevar sería entonces la opción más válida.
Todo cambia si se trazan objetivos, da igual que sean a corto, medio o largo plazo. Da igual que sean utópicos, inalcanzables o ridículos. Al fin y al cabo, son objetivos.
Somos puntos encerrados en conjuntos. No sabemos si ese conjunto en el que nos hallamos esta acotado o no. Por mucho que nos desplacemos, no sabemos si llegaremos a salir de donde nos encontramos. Alicia ve el gran bosque, enorme, pero no ve dónde acaba o si acaba. Puede imaginarse que acaba, pero ... ¿ y si el todo es el bosque?
A veces, por pereza, o por miedo a lo desconocido nos hallamos en nuestros particulares conjuntos, y allí seguimos, sin marcarnos nada más. A verlas venir. Puede que en un momento dado de nuestras vidas, nos volvamos Alicias, queremos salir, sin importar a donde.
Es la segunda parte de la contradicción. Sabemos con certeza que queremos algo distinto de lo que tenemos, pero lo que no sabemos es " el qué" . De nuevo sin objetivo, o ... ¿ no es ese precisamente un objetivo?
En esa búsqueda, estamos en realidad buscando la meta, no el camino como creemos, pero en muchas ocasiones la meta es simplemente el cambio.

Hacía algún tiempo que quería reflexionar sobre esto, que parece tan absurdo. He llegado a dos conclusiones: 

Primera:  " el individuo se mueve por objetivos, y cambiar es avanzar"
Segunda: " La topologia me está matando"

lunes, 3 de diciembre de 2012

Permitirse el lujo de morir


Ismael Serrano a favor de la eutanasia con un precioso tema : “ Testamento vital” , me hace reflexionar sobre la dureza del momento de la muerte, y la difícil decisión de dejar marchar a nuestros seres queridos.



He convivido con  la experiencia de la muerte desde tantos puntos de vista, tantas situaciones distintas, que me es difícil recordarlas todas.  Desde  jóvenes que se van, muertes inesperadas en personas que estaban relativamente bien dentro de su enfermedad, hasta ancianos decrépitos pidiendo irse de este mundo a voces sin poderse ir por sí solos.
En la actualidad, existen tantos recursos que es difícil dar el paso hacia la otra o no otra vida, ya no es sólo someterse a un tratamiento más o menos agresivo, sino a pruebas diagnósticas durisimas que pueden, si, alargar la vida, descubrir la causa de un empeoramiento, añadir más tratamiento para que ese ser viva otro poco más, no importa en qué condiciones.
A veces, estamos tan empecinados en mantener con vida al individuo que nos olvidamos del significado de la palabra vida. No es vida el mantenerte atado a un montón de tubos cuando tu cuerpo ha dicho hace mucho basta ya.
En nuestra sociedad , puede que la palabra muerte signifique fracaso. Hemos fracasado en mantener a alguien vivo, hemos fracasado como hijos, al no saber cuidar a nuestros mayores, hemos fracasado como cuidadores, como maridos, como esposas... Pero al fin y al cabo morir algo tan natural como nacer, son dos experiencias por las que,  forzosamente, tenemos que pasar. Tantos matices religiosos, políticos, culturales...cada persona lo afronta de una manera. 
He tenido en mi carrera profesional demasiadas veces la experiencia de dializar a un "cadáver", una persona en sus últimos momentos, sabiendo que desde hace tiempo no se puede hacer nada, que lo que es un tratamiento, ahora es alargar el sufrimiento, una técnica agresiva de por si que se convierte en estos casos en un verdadero suplicio. Me he sentido como parte activa de ese "alargar el resuello", algo que no vale para nada pero a lo que, inevitablemente, no he podido negarme a hacer, ya que la decisión no era mía. "Hay que seguir con la técnica". He sentido que la única manera de ayudar a esa persona, a la que tal vez he tratado y he conversado muchas horas con ella, era no haciendo precisamente lo que estaba haciendo. También he respirado cuando esa persona no ha vuelto a su sesión, y me he alegrado por ella y por su familia que,  o no pudo tomar la decisión, que es difícil, o no supo muy bien que hacer en ese caso. Siempre hay esperanza. Cuando el que te toca es algo tuyo, por mucho que te digan, hay que tener la cabeza bien fría para mirarlo no desde el egoísmo de un hijo que no quiere quedarse sin su padre, o desde la ignorancia de alguien que piensa que esa persona se aferra a la vida cuando el resto ve que no es así. Por desgracia, tuve que tomar una decisión de este tipo una vez como hija, y me fue verdaderamente difícil decirle al medico: basta ya. Te invade luego un sentimiento de culpa, un "¿Y si me estoy equivocando?", pero con el tiempo te das cuenta de lo que has hecho es lo correcto.

 Que la noche no duela

Recuerdo un caso cuando trabajaba en Huelva. Una señora que hacia relativamente poco que había entrado en programa de hemodiálisis. Se fue deteriorando hasta tal punto que casi siempre estaba ingresada por una cosa o por otra. No salía del hospital. En uno de sus largos  ingresos , un día vino la hija, que ya era como de nuestra familia, a contarnos sus temores, cómo se sentía al tener a su madre allí tanto tiempo, con las analíticas de casi todas las mañanas, los traslados a rayos, la diálisis. Ella sabía perfectamente que su madre estaba mal, que le quedaba poco tiempo, y quería consultarnos que pasaría si se la llevaba a casa.
En estos casos tenemos que ser muy prudentes, pero en ocasiones las imprudencias pueden ayudar a alguien , y con esto me refiero a la madre tanto como a la hija, pues al fin y al cabo, ella seguiría con su vida. Le dimos ánimo tomara la decisión que tomara y, sobre todo, le hicimos ver que no debía sentirse culpable decidiera lo que decidiera.
Decidió llevársela a casa. Nos contó que su madre murió en su cama, rodeada de sus cosas, de sus nietos y bisnietos, y con una sonrisa en los labios. Sé que esa hija siempre recordaría a su madre con esa sonrisa, en lugar de recordarla dando el ultimo respiro en la cama de hospital con los brazos llenos de pinchazos y sufriendo lo indecible para morir. 
Vino a vernos pasado un tiempo a darnos las gracias.



Él ha abierto las ventanas, y ella se aleja sonriendo,
imagina mientras la tarde naranja va cayendo.


domingo, 25 de noviembre de 2012

Villa Arriba y Villa Abajo




Anoche, mientras cenaba con unos amigos, la conversación fue paulatinamente tornando a monotema: el catalanismo.

Estuve oyendo  callada, raro en mí, toda la conversación y desde mi más absoluta ignorancia, intentaré plasmar lo que allí se dijo, lo que me sugirió y mis conclusiones acerca del asunto.






Nunca he sentido unas raíces más allá de lo “ normal” , puesto que no vivo en mi ciudad de origen, aunque sí en mi comunidad autónoma de origen. Me siento andaluza, me siento onubense a ratos, malagueña a otros ratos, y española a otros. Es la ventaja de pertenecer a varias entelequias distintas. Lo mismo te canto un fandango, que te hago un ajo blanco o que ondeo la bandera con un gol de Villa.

Existen personas que no lo ven así. Los respeto profundamente. Se sienten más parte de una entelequia que de otra. Eso es bueno o malo, según se mire. Las raíces, las tradiciones, el sentimiento  de autenticidad,  lo que llevan machacado por los siglos de los siglos. Años de luchas, de no reconocimientos, de lenguas prohibidas...
Dicen que llevan marcado todo esto a fuego por el paso del tiempo. Creo que no. Los estadounidenses llevan relativamente poco tiempo como tales pero , ¿ quien se atreve a criticar el Día de Acción de Gracias, el Cuatro de Julio  o la bandera? En ellos se mueve tal sentimiento de ser americano, que hasta se apropian de todo el continente en el vocablo. Orgulloso de ser americano, ya seas de Florida, de Ohio o de Alabama. Todos con su idiosincrasia, pero con un gran sentimiento de unidad general.
Los españolitos de a pie somos más retorcidos para estas cosas. Están los andaluces, los valencianos, los extremeños, los gallegos , los vascos, los catalanes... Puede que nos sintamos españoles al estilo americano, pero pienso que no.
Hoy es día muy señalado para “ el otro país” como últimamente lo llamo. De hoy depende su  futuro en parte.
Entiendo el deseo, más que sentimiento, de independencia del país catalán. Lo comparo con esa familia tradicional del tiempo de la transición , cada vez mas raro que se vea hoy en día, donde siempre hay algún hijo que “ saca los pies del plato” , y aparece automáticamente el padre, para decir “ mientras vivas bajo mi techo aquí se hará lo que yo diga” . ¿ Acaso no estamos viviendo actualmente esta situación?

Aquí se  hace lo que yo diga a golpe de Real Decreto , que para eso gobierno en mayoría absoluta, y todos a callar que esto es lo que hay.

Pues bien, ese joven que está harto de callar y asentir con la cabeza, quiere emanciparse a la fuerza, sin la venia de sus padres, quiere largarse de casa y no esta solo, hay muchos de sus colegas que piensan igual.
 Y ve que la idea va tomando forma, y ve que es posible quitarse de en medio el autoritarismo, y ve que algunos recursos tiene; y,  un buen día,  se atreve incluso a amenazar a sus padres con marcharse para siempre.
Su habitación es su territorio, donde es libre en cierto modo. Allí recibe a sus amigos, allí trazan planes de futuro, allí hablan en un idioma vetado en casa. Incluso a veces lo visita algún  líder que se aprovecha de la coyuntura para seguir encizañando.
Un buen día, coge una bolsa, la llena con todo lo que puede y se larga. Allí deja a sus padres con sus absurdas normas, a sus hermanos que callan, y comparte un cuchitril de alquiler con sus amigos de toda la vida que tuvieron el valor de hacer lo mismo que el. Si le sale mal, el error es suyo y si le sale bien, la victoria también es suya.
Como hermana que me siento, echaré de menos a mi hermano mayor. Ojalá pudiera hacer yo lo mismo, pero todavía no he cumplido la mayoría de edad , tengo que terminar antes mis estudios y buscarme un trabajo para poder emanciparme como él.
Así veo yo el sentimiento . La independencia quiere decir no depender más que de uno mismo. Aprender de los fracasos, paso a paso. Vivir y dejar vivir.
Los que nos quedamos fuera o dentro, según se mire, no podemos ahora mismo hacer nada. Es más, ni siquiera mi hermano se ha ido todavía, pero es una posibilidad.
Seguiré, eso si, comprando cava, pues qué culpa tiene el cava de todo esto. No creo además que seamos tan diferentes, tenemos nuestras peculiaridades, pero en el fondo somos todos personas que podemos compartir ideas en un momento dado.
Con esta reflexión puede que hiera algunas sensibilidades, o que de pie para un debate, o que me tomen por loca.
Así que sea lo que sea lo que tenga que venir, adelante si es por el bien de todos. 
Como decía mí abuela: de momento,
 ¿ el perro es mío ni na?

martes, 20 de noviembre de 2012

Ya huele a Navidad: ¡qué topicazo!

Parece mentira que hace nada estábamos en verano, pero no. Los meses pasan y casi ya acabamos el año.
Huele a Navidad. Y, ¿ la Navidad a qué huele?
Si vamos al Mercadona seguramente nos demos cuenta. Donde estaban antes los paquetes de pipas de Hacendado y las latitas de cerveza marca " La Pava" para llevárselo todo a la playa ( versión anticrisis de chiringuito) ahora, como por arte de magia, aparece una montonera de polvorones, roscos de vino y turrones de todas las formas, individuales, tamaño familiar, con azúcar y sin azúcar, con gluten y sin gluten. Sabores tipo Ferrán Adriá: " pasta caramelizada de almendras sobre lecho de yema de huevo de codorniz", o autóctonos : " arroz con leche con pasas de Málaga regado con vino del terreno", y demás locuras. Yo, tradicional que soy para estas cosas, quería solamente las dos típicas tabletitas de turrón del duro y turrón del blando, pero me costó la misma vida encontrarlos. Había de todo, incluso creo haber visto una tableta de turrón de chorizo...¿ o la vi en una cesta de Navidad destinada a uno de nuestros políticos?, no recuerdo bien.
Y ahora que empezaba yo la "operación bikini" con mucho sacrificio, me cortan el rollo y comienza la " operación Papá Noel", porque otra cosa no, pero comer es que me chifla. Pues nada, que me compré como todos los años mis dos tabletitas de turrón en Noviembre. Después, como si de una bulimia se tratase, me entraron los remordimientos, los sentimientos de culpa y demás. Pero, ¿ quien vomita algo tan rico? Yo desde luego no. A correr otro poquito por el Paseo Marítimo. Y todavía no estamos ni en Diciembre; me temo que en Marzo tendré unos gemelos que ni Usain Bolt, porque todos los años sobran dulces de Navidad y hay que comérselos sí o sí, pues caducan de un año para otro.

¿ Qué es lo que celebramos exactamente en Navidad? Vivimos, dicen las malas lenguas, en un estado laico. pero las tradiciones son otra cosa. Cuenta la leyenda que una vez nació un niño en un portal. Yo no creo en leyendas urbanas, pero entre los "sin techo", los desahucios y los recortes en Sanidad, no es de extrañar que este año algún niño nazca en un portal, en un cajero o en los parkings de algún centro comercial. Así que aceptamos pulpo.

Pues toca poner el Belén, con su Niño en pelotas y nevando; vaya contradicción  teniendo en cuenta que en esta época del año, mas bien en ninguna época del año, en Jerusalen no nieva mucho que digamos. Yo hace años que no pongo el Belén, pongo el Misterio, que no sé por qué se denomina así, si ya lo del Niño, la Virgen, San José y demás elementos decorativos lo tenemos tan mascado que lo llevamos hasta en los genes queramos o no queramos, y no tiene misterio ninguno.
Se me olvidan los tres reyes portando el oro, el incienso y la mirra. Recuerdo que de pequeña localizaba perfectamente el oro, pues desde que tengo uso de razón tengo una especial querencia por el dinero y los bienes materiales; el incienso más o menos, aunque nunca lo vi  era lo que ese niño vestido " raro" echaba a un lado y a otro en las procesiones y hasta que todo el mundo no había pillado el colocón, no se iba de allí  Pero, ¿ la mirra? ¿ Que es la mirra? ¿ Que color tiene, se come, va a pilas, se puede jugar online? Han pasado los años y sigo sin saber lo que es la mirra. Es más, no conozco a nadie que lo sepa.
Bromas aparte, estaba bien cuando descubrías que los Reyes eran los padres y ahora , con el paso de los años y como madre que soy, comprendo por qué a mis padres le entraba esa pena cuando se cercioraban de que yo sabía su secreto. Cuando los Reyes eran los Reyes, esos señores mayores que venían desde tan lejos en camellos pudiendo atravesar el desierto en un buen Nissan Patrol, y venían con nocturnidad y alevosía, pensaba que algo habrían hecho en sus Reinos, algún desfalco gordo o lo mismo habían matado algún que otro elefante y no habían tenido el valor de decirles a sus súbditos  " lo siento mucho, no se volverá a repetir". Me daban tanta lástima que les pedía la típica caja de 24 rotuladores Carioca y la Nancy.
Cuando pasaron de Reyes a Padres, la cosa cambió. Tenía todo el año para chantajearlos, extorsionarlos, cambiar de opinión sobre el regalo un día sí y el otro también, incluso me permitía la licencia de coger el cabreo cuando veía que en vez de la Play 3 ( en esa época se llamaba "Monopoly") me traían la caja de rotuladores Carioca y la Nancy.

Cambiando de tema: también tengo que poner el Árbol. Toca subir al altillo, sacar el árbol y las bolas del árbol que nunca encuentro. Tras desistir en el intento de encontrar las bolas, encuentro ese árbol plegado, que ya ha cogido la forma y más que un abeto parece un pinsapo, con sus ramas retorcidas. No hay Dios que lo ponga firme, y pienso: " que poca autoridad tengo en mi casa". Cuando acabo con el pinsapo, me voy a los chinos a por bolas y la china me dice: " bola no queda". Otro año mas se me han adelantado las marujas que desde el mes de Agosto tienen las bolas de moda de este año perfectamente clasificadas y etiquetadas, como si se tratase de un mueble del Ikea. Pues nada, me veo una mañana sola, colocando el árbol, peleándome con las ramas, las bolas y los espumillones.  Las luces tampoco funcionan y otra vez a los chinos ( benditos sean) a por luces. Luego les coloco los Christmas que me han mandado mis amigos, o sea, Carrefour, Mafre y El Corte Ingles y voilà.
Porque ya nadie manda Christmas, ahora mandamos SMS y mails. Bueno, este año ni eso. Solo un washap difundido diciendo : "Feliz 2014 , porque entre la prima, el rescate, la Merkel y el PPSOE el 2013 , como su propio nombre indica, se prevé malo malisimo". Y ya has cumplido con todos tus contactos, así de fácil y a golpe de click táctil.

Y hablando de dinero, tengo que ir a comprar la lotería. A gastarme la paga extra - ¡ah, no! que me la han quitado los mencionados en el párrafo anterior- en Lotería de Navidad. El decimito de número fijo de todos los años, otro que nos trae un trasplantado de Almería, que empezó trayendo un número y ya va por tres, y hay que comprárselos todos no te vaya a tocar a ti y a mí no. Otro más de ALCER, que hay que ayudar a la asociación. ¡ Ah! y uno más de última hora, que me traerán del otro país ( del país catalá, por supuesto), a ver si con la independencia dejan salir los décimos por la Aduana. Y me junto con un montón de décimos que nunca miro y le digo a mi compañera: " Anita, los guardas tú, ¿no? . Que yo, si no toca, fijo que los pierdo, y si nos toca, fijo que me pierdo. "Y Anita, otro año más, se encarga de guardar los décimos que llevamos compartidos, hacer las fotocopias y llamarte el día 22 para decirte que " no nos ha tocado nada, seguimos un año más sin poder cogernos la excedencia".

El topicazo mas grande es la cena de Nochebuena. Hay que planificarlo todo muy bien, cuántos somos, dónde va a ser, cerquita, que no haya que coger el coche solo lo mínimo que luego te hacen soplar, un sitio cómodo para que los abuelos no se machaquen mucho...y, ¿ qué comemos? Y dice mi cuñada: " yo hago la sopa de mariscos y una pierna de cordero". " hala, lo que yo iba a decir" pienso. Y propongo preparar yo los entrantes, un poco para quedar bien y otro poco, inconscientemente, para fastidiar a mi cuñada que se me ha adelantado. Preparo como dos toneladas de canapés, de varios tipos ( véase descripción de tipo de turrones al inicio de este post), bien despachados, de esos que te comes dos o tres y ya vas listo. Cuando llegamos a la cena, una cervecita mientras que ponemos la mesa, otra mientras sacamos los entrantes, otra mientras que llega el personal.. Cuando llegan la sopa y el cordero tenemos ya tal cogorza que no sabemos si lo que nos estamos comiendo es la pata de cordero o la pata de la mesa. No hay problema, al día siguiente, más bien, todos los días de la semana siguiente, se queda para "reciclar" las sobras, y así se llega a la cena de Nochevieja, que es más de lo mismo. Si es lo que yo digo:  no quiero dejar este mundo sin antes haber cenado en Nochebuena un plato de patatas fritas con huevo, y de postre " un goyú con mititillas".

¡Cuanto nos queremos todos en estas fechas tan señaladas! Tenemos que preparar lo del amigo invisible en el trabajo. Este año , de nuevo digo "benditos sean los chinos", creo que todo va a ir de allí. Yo este año lo tengo clarísimo. No quiero bufandas monas, ni bolsos, ni pulseritas, ni cinturones. Este año voy a poner dos condiciones. La primera, el amigo invisible que a mi me tenga que regalar deber ser un enfermero. No quiero que sea auxiliar, ni celador, ni médico. No es clasismo aunque lo parezca, sino que esta idea se fundamenta en la segunda condición que es la siguiente: quiero que esa persona tan solidaria, buena gente, amable, alta, guapa y fuerte ( por hacerle un poco ya la pelota) , me haga un turno en el Hospital. Sí, han leído bien. Una buena obra en Navidad, qué mejor regalo que ese. Mañana mismo escribiré una nota y la colgaré en todos los tablones de anuncios habidos y por haber de mi servicio, a ver si engaño a alguien.
Aunque el verdadero regalo que me van a hacer este año no es que me toque la lotería, ni un Hiunday i35 que me he pedido, ni que me hagan un turno. El verdadero regalo van a ser las notas. No las mías, sino las de mi hijo. Temblando estoy. Debería de estar prohibido dar las notas en los institutos antes de Navidad, se deberían dar por vía telefónica en Nochevieja, cuando estás con tal pedo que no sabes si quien te está llamando es el tutor de tu hijo o tu suegra. Lo que ha cambiado el sistema educativo en este país ;desde la EGB, el BUP, el COU.. pasamos luego a la ESO, pensando que la educación en España iba a ganar en calidad. Muchísima calidad, sí. Un buen indicador es la pregunta de rigor cuando llegan las notas. Antes de la LOGSE, preguntábamos  ¿ que notas has sacado? Despues de la LOGSE, somos mucho mas parcos en palabras. Vemos a nuestros hijos aparecer por la puerta, con la cara de siempre y simplemente les preguntas. "¿Cuantas?". Si, por el contrario, vas al instituto a recogerlas, se oye el mismo soniquete entre los alumnos, en las escaleras, en la puerta de la biblioteca, en la verja.. ¿cuantas? ¿ oye , tu cuantas?. Yo, por eso, a mi hijo ya le di un archivo comprimido con el regalo de cumpleaños, el de Papá Noel, el de su santo y el de Reyes. Y si las cuantas son tantas, el flamante ordenador portátil se lo confisco y me lo quedo yo.

Para terminar, y no es mucho menos tópico que todos los anteriores, está el "parón liguero". Dentro de nada nos quedamos sin ver partidos del Madrid, ni del Barça, ni del Málaga, ni del Depor. Se deja paso a eventos solidarios. Los amigos de "Mou" contra los amigos de "Pito", y digo yo: ¿ Mou tendrá amigos aparte de Pepe y CR7?
Y organizarán un partido amistoso con algunos portugueses, otros pocos de la Masía y algún que otro periodista, sin descartar a Rafa Nadal que no se pierde ningún sarao de estos.
Vemos cosas en el ámbito del deporte de lo mas rocambolescas, como si todo el gremio se hubiera puesto tibio a maría. Vemos a Messi de alero jugando un amistoso contra los Lakers, a Piqué y Shakira jugando al tenis en París sin dar un palo al agua, a Pepe pegandole patadas al Ferrari porque le ha dejado tirado en la curva numero 17 del circuito de Interlagos, Casillas retransmitiendo el evento, la Carbonero bajo los palos... Surrealismo deportivo o que han cambiado de proveedor de coca, vaya usted a saber...

Como vendrán este año mas y mas tópicos  me quedo con la única realidad que puedo medio palpar hasta el momento: el día 11 es mi ultimo día de trabajo de este año, y espero que llegue pronto para poder comprar los turrones, poner el árbol , comprar los regalos y preparar los canapés.

Así que Feliz Navidad con un mes de antelación, como está "mandao"


jueves, 8 de noviembre de 2012

Poco a poco... el caos


Ayer apareció en un tablón de anuncios que tenemos en el cuchitril donde desayunamos, cada vez menos personas,  una página de un periódico, donde un compañero que recientemente se ha quedado en paro hablaba sobre su situación y la de muchos otros enfermeros.


En otra comunidad, a la misma vez, cerraban un hospital de los de toda la vida, dando paso a una especie de Geriátrico que sí, que ya lo sabemos que hace falta, pero el resto de pacientes a los que se atendía allí deberán ir a otro centro a partir de ahora, así como el personal que seguro que sobrará.
Y nosotros allí desayunando, dando gracias por tener trabajo a pesar de las tijeras cada vez más afiladas de nuestros gobiernos, a pesar de los contratos basura, de las gestiones basura, de los materiales basura, y de la atención  basura de un gran centro de referencia en Andalucía.
¿Cuál sería la solución a todo esto? Las cabezas pensantes piden calma, poco a poco todo se arreglará, poco a poco volverá todo a la “normalidad”. Con el paso de los días, de los meses, vamos viendo que poco a poco van desapareciendo puestos de trabajo, que donde antes éramos tres, ahora no nos podemos permitir ese lujo, y quedamos dos. Pacientes para arriba y para abajo, sin saber si ese día les toca ser atendidos donde siempre o en “vete tú a saber” .
Poco a poco, los contratos que se renovaban casi automáticamente, ya no se renuevan, los que trabajaban a jornada completa , ahora lo hacen al 75%, los que esperan un contrato aunque sea del 75% , ahora resulta que es al 50%.... Y tragamos, y esperamos, poco  a poco…."No os enfadéis", nos dicen.
Nos enfadamos, nos crispamos, sobre todo cuando somos parte responsable de toda esta situación. Hemos hecho turnos extra desde nuestra “ responsabilidad” para no dejar un puesto descubierto, para que la atención al paciente no se viera menguada por la falta de personal. “ Urgente, necesito alguien que se quede esta tarde para cubrir una baja” , siempre dispuestos a colaborar, y siempre pidiéndonos un poquito más de colaboración, la pescadilla que se muerde la cola. Colaborando para que “ no se note” que falta alguien , que hay compañeros de baja de larga duración y que no han hecho contratos. Todo va bien, poco a poco vamos a la quiebra. Hemos colaborado, y mucho, para que nuestros compañeros de toda la vida ahora se encuentren en el paro, con sus hipotecas, haciendo números; gente muy válida que, haciendo mucha falta, están en sus casas esperando una llamada de teléfono que quizás les ofrezca un contrato de media jornada o de menos quizá,  por quince días.
Desde aquí les pido disculpas por haber participado en este desastre.
Vi las imágenes del Hospital de la Princesa en Madrid. Vi al personal sanitario hablando de la situación, a los pacientes que recibían tratamiento allí y que no volverían a ver a sus enfermeras, ni a sus médicos, ni a sus compañeros de fatiga, se los llevaban para otro sitio, quizás público, quizás concertado.
Seguramente a ellos, cuando el caos se estaba fraguando en los despachos, también les pidieron calma, les dijeron que no se enfadaran, que poco a poco se resolvería la situación. Pues la situación se ha resuelto y bien.

Finalidad: el ahorro, y se ha logrado a pesar de los pesares.




miércoles, 24 de octubre de 2012

Luces errantes




Tenemos la suerte de vivir en una relativa tranquilidad, nuestras casas, nuestras familias, nuestros trabajos o no trabajos. Si enfermamos, podemos ir al médico; si estamos angustiados, podemos salir a la calle a dar un paseo; si tenemos hambre, podemos comer.
Personas anónimas, de las que sólo conocemos su existencia a través de los telediarios, no gozan de esta suerte. Refugiados. Oímos esta palabra en las noticias y puede que meditemos durante un segundo, aunque la mayoría de las veces nos da igual, seguimos con nuestras vidas.
No he visto nunca un campo de refugiados, pero mis otros ojos si lo han visto en Dajla. Viven en una continua provisionalidad, sin saber si algún día podrán salir de allí, si su vida es esa o el destino les depara algo un poco mejor. Viven protegidos, eso sí, pero esto también es provisional. Nunca se sabe si atacarán y tendrán que marcharse.

He visto pueblos oprimidos en Tibet. Niños que juegan en la calle, con su hambre a cuestas. Juegan a juegos que hemos jugado nosotros de pequeños, no son tan distintos de nosotros. Agarran la cuerda de su cometa y sonríen. Te acercas a ellos y te regalan sus palabras entre risas inocentes. Les das una chocolatina y en vez de abrirla y comérsela la guardan para dársela a sus padres.
Entre tanta miseria poseen unos valores que nosotros, los del "mundo civilizado" hemos perdido hace muchísimos años.



Recuerdo haber estado jugando un buen rato con una niña en una aldea, en Dargen. La vi jugando y recordaba aquel juego cuando yo era una cría de ocho años. Me acerqué a ella y me puse a jugar con cinco piedrecitas a su lado. Cuando se dio cuenta de que jugábamos a lo mismo, me insinuó con una mirada que quería que jugáramos juntas. Estuvimos no sé cuanto tiempo jugando, pero se me pasó volando.
En medio de una aldea perdida en Tibet, jugando a un juego arcaico con una niña muerta de hambre.
Pensé en una especie de consultorio medico que estaban haciendo al lado, con escombros por todas partes porque no había más dinero. Deseé por un momento no volver a Málaga, quedarme allí a ayudar. Es una asignatura pendiente que tengo. Creo que ellos me darían más a mí que yo a ellos.

Luces errantes, pero no pierden las ganas de brillar. Aunque se los lleven los chinos a  hacer carreteras todos los días a golpe de metralleta, aunque la mayoría de los niños tengan quemaduras en las córneas a causa del sol a cinco mil metros, a pesar del hambre y la miseria  no dejan de sonreír.
Sé que nunca soltarán la cuerda de su cometa, ellos son mas fuertes que nosotros,  y puede que algún día el viento se convierta en una agradable brisa.

Esta canción de Ismael me ha traído todos estos recuerdos que, con el paso del tiempo, se iban relajando en mi memoria.


jueves, 11 de octubre de 2012

Microrrelato: La mirada invisible

El ruido de los limpiaparabrisas lo adormecía. Una imagen recorrió su cabeza.
Aquellos ojos que creía ver por el retrovisor volvían de nuevo. ¿Lances del pasado o esta vez era real?
Recordaba vagamente la extraña muerte de su hermano, sus sospechas cuando la policía científica encontró la caja azul cerca de la escena. El caso se archivó muy a su pesar. Soñaba a menudo esa mirada, aunque con el paso del tiempo ese sueño se iba difuminando hasta convertirse en un recuerdo borroso.
No supo nada de la familia de su hermano gemelo hasta el fatal momento. No sabía que se había casado y que había heredado un grupo de empresas.
Había dejado de llover y pudo divisar el bar. Allí lo esperaba una persona con la que había concertado una cita dos días antes. ¿ Sería ella?
Al entrar, buscó una mesa tranquila, pidió un café y el periódico. Había llegado algo temprano , pero no le importaba. Así tendría tiempo para pensar.
Apareció una caja color azul frente a sus ojos. Ella la había puesto allí. No sabía lo que contenía, pero debía ser algo importante. La saludó con un ademan de cabeza y se fue.
Le esperaba un largo viaje hasta casa y decidió no entretenerse.
Por el camino, de nuevo aquellos ojos en el retrovisor, la visión volvía con más fuerza.
Al llegar a una gasolinera quiso parar, pero el coche derrapó de una manera extraña. Dos vueltas de campana antes de caer por el precipicio.
Su hermano gemelo solo halló cerca de la escena una caja de color azul, prueba inconsistente para que la policía siguiera investigando....
Los ojos le sonreían ahora. Ella había ganado.

Basado en una novela no publicada que escribí hace diez años








domingo, 7 de octubre de 2012

Trasplante renal: otro punto de vista

Estamos acostumbrados a leer noticias sobre trasplantes basadas en datos estadísticos, o en técnicas novedosas, a leer vivencias en primera persona de pacientes trasplantados.
 Pero ¿ cómo se ve desde fuera? Mi hospital esta situado en la zona puntera en cuanto a número de trasplantes realizados. El equipo multidisciplinar dedicado a ello es de los mejores que tenemos en nuestro país. Sigo pensando que publicitar todo esto no es suficiente. 
Aunque la mentalidad de la población ha cambiado en los últimos años, nunca es suficiente la información para seguir concienciando a la gente de  que donar órganos es importante. 
 Hace relativamente poco, unos diez días aproximadamente, se ha trasplantado una de nuestras pacientes de la sala, y quiero compartir esta experiencia desde el punto de vista de las personas que los cuidamos, que los sufrimos y que nos alegramos cuando a causa de recibir un órgano, dejan de formar parte de la " extraña familia" que formamos. 
 Este post va por esa chica, aunque puede estar dedicado a cualquiera.




 Era un viernes como otro viernes. El turno de tarde transcurría con toda la normalidad posible dentro del contexto. Ella salia de su sesión de diálisis como siempre, mareada. Su madre la esperaba fuera con la silla de ruedas y cara de preocupación, también como siempre. Nos veía salir de vez en cuando para coger material y nos preguntaba ¿ va todo bien?, y le informábamos de que su hija casi estaba lista. 
 Lo habitual. Tras la sesión, se iban a sus casas celebrando que tenían dos días por delante en lugar de uno para volver a sentarse en aquellos sillones. Muchos bromeaban con nosotros a la salida. " No vengo hasta el lunes, así que no me esperéis", a modo de pequeña despedida. Rutina para ellos; un día si y otro no; lunes, miércoles y viernes; y así años y años hasta que el cuerpo aguante. 
 La ultima vez que la dialicé no venía muy mal. Tenía, como todos, rachas mejores y rachas no tan buenas. En los años que llevaba con nosotros no nos había puesto una mala cara, ni nos había dicho una palabra fuera de tono. Hacía algunos días que la habían llamado para un trasplante, pero el riñón esa vez no fue para ella.
 Le pregunté, como de costumbre, que cómo estaba, si había presentado alguna complicación interdiálisis. Llevaba el brazo envuelto en un plástico, pues se trataba con crema anestésica antes de venir para que los pinchazos no fueran tan dolorosos. Era uno de los aspectos de su tratamiento que peor toleraba: los pinchazos. Llevaba ya tiempo sin catéter, pero no lograba acostumbrarse a las tremendas agujas que le teníamos que poner un día si y otro no.
 Era en algún sentido del tipo de pacientes que llamamos cariñosamente "rebelde guey" en cuanto a adherencia a la dieta, sobre todo a la restricción de líquidos. Eso le costaba. En temporadas, acumulaba gran cantidad de liquido entre sesión y sesión debido a esto, con el consiguiente riesgo que implicaba hacer la sesión mas agresiva para su organismo. 
Nos veíamos obligados a veces a "echarle la bronca", como a muchos otros, siempre desde el respeto y siempre por su seguridad y bienestar, aunque comprendíamos que en un verano ( o en un invierno, da igual) les tenia que resultar muy difícil beber menos de un litro de líquidos al día  A cada uno teníamos que decírselo de un modo, y a través de los años sabíamos perfectamente de qué forma. 
Cuando una de "mis broncas" resulta eficaz, suelo bromear con ellos y les pregunto: "¿ que te dije el otro día para que vengas hoy tan controlado? . Es para decirle lo mismo a mi hijo, que no estudia", y las risas correspondientes. La cuestión es quitarle hierro al asunto, pero ser tenaz. 
Hace dos sábados  empezando el turno de mañana, me enteré de que esta chica estaba recién trasplantada. "Por fin" pensé, sabiendo la falta que le hacía ese riñón. 
En cuanto pude fui a verla a la Unidad de trasplantes. Me vestí para la ocasión  con  la bata, gorro, mascarilla, guantes y demás parafernalias. Sólo se me veían los ojos, pero me reconoció enseguida. Ella estaba espectacular. La expresión de su cara había cambiado por completo desde la ultima vez que la vi salir en la silla de ruedas blanca como un papel. 
Lo primero que me dijo fue : "mira, mi tesoro", señalando  la bolsa de orina que colgaba de su cama llena a rebosar. Como dijo otra compañera que subió a verla más tarde: nunca me he alegrado tanto de ver una bolsa llena de orina, por muy escatológico que suene a los profanos en la materia. Eso quería decir que el injerto había empezado a funcionar casi desde el principio, y las esperanzas de que siguiera así eran buenas.
Me estuvo hablando de su odisea cuando la avisaron recién salida de la diálisis,  de lo nerviosa que se puso, de sus preocupaciones y sus miedos para afrontar la intervención. 
Me habló también de madre a madre, de sus hijas a las que, a causa de tener que ir tres tardes al hospital,   no podía atender a la hora de hacer los deberes con ellas, que ahora recuperaría el tiempo perdido. Estaba muy feliz. 
No pude darle dos besos , ni acercarme mucho a ella  a causa del aislamiento, pero se dio por besada y abrazada. 
Busqué por los pasillos de fuera a su madre, pero no la encontré en ese momento. 
Esta semana ya le habían dado el alta, y fue a la revisión post trasplante a la consulta, que se encuentra al lado de mi sala. 
Estaba guapísima, a pesar de la mascarilla que debía de llevar todavía. Entró en la sala de diálisis para vernos y sobre todo para que la viéramos,  pues ellos saben perfectamente que nos alegramos de verlos cuando se trasplantan. Venía con su madre, pero ahora la madre no la llevaba en silla de ruedas. Iba erguida, con un aspecto muy saludable y con un precioso brillo en la mirada, tanto ella como su madre. 
Ahora sí que hubo besos, abrazos, risas... Como si todos hubiésemos recibido con ella un trocito de ese riñón que un buen día, entre llantos, una familia anónima decidió donar para que alguien mejorara su calidad de vida. 

Esta es la visión de las personas que convivimos año tras año con pacientes en hemodiálisis. No es un estudio científico,  no son datos estadísticos,  no es una presentación magistral de una técnica con imágenes impactantes,  ni siquiera una vivencia... Son emociones que sentimos al ver a "uno de los nuestros" teniendo la oportunidad de poder vivir muchos años sin estar enganchado a una máquina. 
Puede que esta visión  como dice una amiga mía  sea algo "monjil", no esta basada en la evidencia científica , carece de rigor y demás, pero... aunque soy agnóstica por la gracia de Dios, si esto es ser "monjil", ¡vivan las monjas!

Va por todos ellos, mis sufridos  pacientes. 

jueves, 27 de septiembre de 2012

Lo llaman democracia y a saber lo que es


Acaba de llegar a mis manos una crónica de alguien que vivió en primera persona los acontecimientos del 25 S.
Hace un par de años mirábamos por la tele los disturbios en Grecia y pensábamos... "Como está el mundo ", como si el mundo fuera algo ajeno a nosotros. Como cuando sale la noticia de un terremoto en cual o tal zona y solo piensas "pobrecitos", sin llegar imaginar que te puede tocar a ti.

Vicente Manzano  Arrondo es psicólogo de la Universidad de Sevilla. Pertenece a varias plataformas que vinculan Universidad y Sociedad. Una persona como tú o como yo, que se levanta por la mañanas para hacer su trabajo lo mejor posible, que disfruta de sus ratos de ocio, y que tiene inquietudes que tal vez no serán tan distintas de las tuyas o las mías.

Crónica del 25 S


Leer su crónica me ha hecho reflexionar sobre qué esta pasando actualmente en nuestro país.
La fuerza se basa en el miedo, y es muy fácil gobernar desde el miedo del otro. "Todo para el pueblo pero sin el pueblo".
Recuerdo la primera vez que fui a votar. Entonces mis ideas eran parecidas a las que tengo ahora. Fui a votar con ilusión sabiendo que con ese voto, en mayor o menor parte se me estaba teniendo en cuenta;  sabiendo que aunque mi ideología no fuera la de la mayoría, sería respetada.
Se usaba el dialogo, el consenso para mejorar algo entre todos. Si había luchas por el poder sin ninguna otra finalidad, yo, ya sea por mi inocencia o por mi juventud, no me percataba.
Me entristece oír a mis hijos decir : yo no voy a votar, ¿para que?, puede que no vayan muy desencaminados.
Viendo las ultimas revueltas me doy cuenta de que todo esto se ha convertido en algo que no tiene nada que ver con los principios de la democracia en España.
Me vienen a la cabeza imágenes de los grises pegando palos, cosa que no yo no viví. De ahi salieron buenos ideologos, y también gente que posteriormente se aprovechó de la situación.
¿Es la política actual una manera de dirigir un país? Mi pregunta es:  la política o los políticos. Estamos en pleno cambio de ciclo, y se empecinan en seguir con el mismo modelo de sistema, un modelo que ha llegado a su fin.
Cuando un pueblo se levanta, y no hablo de " cuatro perroflautas" , de ese modo  es signo de algo. Vemos cómo nuestros dirigentes, nuestros jefes, nos dicen : " esto es lo que hay" , " no quisiera hacer esto, pero no tengo más remedio". Es muy cómodo decir todas estas frases desde una posición privilegiada. Me lavo las manos como Pilatos. Me imponen unas condiciones desde arriba y las tengo que cumplir.
Me veo en el hospital cuando un paciente necesita un calmante y, como de costumbre, no hay. " Lo siento, no puedo ponerle nada porque no hay" . Si no hay, lo busco, y si sigo sin encontrar el calmante, me voy a su cabecera, le cojo la mano y le pregunto por sus nietos, y no lo dejo hasta arrancarle una sonrisa, seguro que dentro de un rato, el dolor es menor.
La ciudadanía necesita un calmante y no hay. ¿ qué hacen? Nada, absolutamente nada. Ya pueden ver al paciente retorciendose que ni se acercan ni siquiera a preguntar qué le ocurre. Se tapan los ojos y los oídos para no ver ni oír al que esta sufriendo mas abajo.
Es mi sentimiento de indignación. Cada uno la vive de una manera, la manifiesta de una manera, pero al fin y al cabo la suma de esas indignaciones individuales forman un sentimiento general.

Ya no tenemos miedo. El miedo es su arma, y están quedándose sin ella.









jueves, 20 de septiembre de 2012

No solo son recortes

Iba a escribir otro post totalmente distinto, incluso podría haberlo titulado igual. La palabra recortes esta al orden del dia.
Se habla de crisis en nuestros hospitales, de aumento de horas, de reduccion de los contratos, pero... Se habla de lo que importa en realidad? Es mi reflexión de hoy.
Hoy he sentido vergüenza. No había manos bastantes, no había material de calidad. " Esto es lo que hay, la cosa esta muy mal" me decían.
Excusas baratas!
Adoro ser enfermera, siempre me ha gustado tratar con personas, saber como se sienten, compartir sus sonrisas si las hay, llorar sus penas con ellos. Una amiga dice que el personal sanitario es un colectivo que destaca por su asertividad, y es cierto.
Por primera vez en mi vida no estoy dando a esas personas lo que merecen, y me siento parte responsable, como parte del sistema, este sistema que mira por el ahorro a toda costa, aun sabiendo que a medio plazo, incluso a corto plazo, esa manera de ahorrar se vuelve contra el.
Me he llevado el trabajo a casa, si; yo que era la que colgaba el pijama en la taquilla y colgaba todos los problemas del hospital, pues he sucumbido.
Mañana mas de lo mismo.
Cuando tratas con pacientes crónicos  los sientes como parte tuya, esa " pequeña familia" que formamos entre todos y de la que nos enorgullecemos.
Esta mañana he mirado a la señora que se dializa en el rincón, cardiopata, con la que hablo a menudo de su hijo, de su nuera, a la que recibo y despido cada dos días con un beso. He mirado al señor que " me lleva al altar" cada vez que lo acompaño al peso cuando sale, entre risas y marcha nupcial. He mirado a la chica guapísima , la que viene siempre con prisas, porque acaba de dejar a su peque en el cole. A mi niña "prefe" , a la que le pongo todos los días aquella foto mía con ella que nos hizo una compañera. Y me he sentido muy triste...
Cuanto tardaran en desaparecer todas estas maravillosas sensaciones? Quieren ahorrar, " hacer dialisis como churros", rentabilizar los recursos. ¿Donde quedara la humanización de la atención?
Los volvía a mirar a todos. Sabían que hoy, como esta siendo casi habitual, faltaba un enfermero en la sala. Nos preguntaban que donde estaba el que faltaba, pero nada mas, ajenos a lo desprotegidos que estaban hoy.
Pusimos nuestra sonrisa, como siempre, incluso gastamos alguna broma que otra, pero hoy no era igual para mi.
Me imagine haciendo otra cosa distinta de la que hago, tratando con papeles en vez de con personas, menos involucrada, pero mas cómoda. Fue un flash, solo duro un segundo si acaso.
Ha sido la gota que ha colmado mi vaso.
Pueden recortarme el sueldo, obligarme a hacer mas horas, trabajar con peores materiales... El ahorro...el ahorro... el maldito ahorro....
No tienen derecho a mermar mi vocación, lo que ha sido mi vida todos estos años, eso nunca, y hoy han estado a punto de hacerlo.
Necesitaba vomitar todo esto antes de dormir. Mañana será otro dia parecido, o no.
Llegare por la mañana, me pondré el uniforme y dejare mi vergüenza escondida en algún rincón de mi taquilla. Cuando entre en la sala me maquillare con mi mejor sonrisa, como todas las mañanas, e intentare hacerles a todos una mañana agradable.

martes, 11 de septiembre de 2012

Mis tres deseos

Siempre se ha dicho que uno antes de morirse tiene que tener un hijo, plantar un árbol y escribir un libro. Son tareas no muy complicadas. Tengo dos hijos, escribí hace años una novela de misterio (que nunca llegue a publicar, porque es malisima), y creo que cuando era pequeña fuimos con el colegio a reforestar algo en Huelva. 
Como no quiero morirme todavía, tendré que pensar en otras tres tareas , no vaya a ser 
Mas que tareas, son retos personales. Lo narraré a modo de cuento de Dickens. 

Mis tres deseos  ( o cosillas pendientes que puede que nunca haga)

Andaba yo terminando de organizar la sala para el siguiente turno. Papeles, analíticas, algo que escribir en el libro de incidencias... Eran cerca de las dos y media y tenia un hambre de perros.
Al ir a cambiar un monitor, me percaté de que detrás brillaba algo. Me ajuste las gafas ( que ese día, no se por que, llevaba puestas) , me acerqué y vi una tarjetita diminuta con algo escrito. Como tenia mucho polvo, sabría Dios desde cuando estaba allí detrás, soplé un poco para poder leer lo que decía.
"Te concedo tres deseos" 
En tiempos de pseudobudista, a veces pensaba en aquello de " no es mas feliz el que mas tiene, sino el que menos necesita". Tres deseos, pensé. ¿Y ahora que pido yo? Dinero, como que no;  trabajo, tengo de momento; salud, no hay que ser avaricioso; amor, estoy servida.
Pensé durante unos cinco segundos y voilá.
Mis tres deseos son:
- Un tío que me mantenga durante un año, algo que me gustaría probar antes de morirme
- Defraudar al Estado , pero no de cualquier manera, sino a lo grande, a lo Urdangarin.
- Ser un florero en el trabajo, pues siempre he pensado ¿como lo harán? al ver a algunos floreros que pululan por el hospital.

De pronto, me suena el móvil ultima generación.
- Cari, ¿te falta mucho? Sabes que es tu ultimo día y que hemos quedado a comer con Borja Mari y Señora.
- Voy cari -   le contesté -  enseguida bajo.
En la puerta me esperaba un Audi TT color champan , tapicería de lujo y un señor con un impresionante traje de Hermenegildo Zegna al volante.
- ¿Has actualizado las tarjetas?
- Si, todas a tu disposicion. Mañana salgo de viaje y no quiero que te falte nada.
Pensé que era un sueño. Nada de trabajar, tarjetas con barra libre, el Audi, y no quiero pensar en el chalet en Pinares de San Anton que tendría el cari. Mis mejores presagios se confirmaban.
Pasaban las semanas y cada vez me gustaba mas mi nueva vida. Gimnasio, la ecuatoriana que llevaba la casa  muy bien, mis hijos en los mejores internados de Estados Unidos. Amistades con la señora de Borja Mari, con Candela , cuyo esposo era un conocido concejal del PP. ¿Como no había descubierto esto antes?
A veces pensaba en el Hospital, en los recortes, en las 37'5 horas, pero ¿eso que tenia que ver ya conmigo?
Tenia a mi cari, bueno a mi cari lo veía mas bien poco o nada, siempre andaba por ahí de viaje, pero tenia las Visas de mi cari, que de cuando en vez me pagaban algún capricho que otro con algún universitario buenorro falto de pasta.
Vivía en una irrealidad. Falsas amistades, falsos hobbies, falsos caris.... Al cabo del tiempo sentía tal hastío que me tiré a la botella ( no a la de Aznar, sino a la de Chivas 12 años). Entre coma etílico y coma etílico, pensaba en el Hospital, en mis antiguos compis, que nunca mas vería, en los pacientes, incluso en Rajoy y sus recortes. Fue cuando me di cuenta de lo mal que estaba. Habia tocado fondo.
Podia meterme coca, abusar de los psicotropos, ser socia del club mas pijo de la ciudad... ¿Pero acordarme de Rajoy? Eso nunca.
Me acosté en mi gran cama de diseño japones una buena noche, sola y amargada, pensando que tal vez tendría la suerte de no despertarme al día siguiente.

De nuevo el maldito teléfono, esta vez era de un conocido periódico.
- Buenos días, quisiéramos corroborar cierta información que nos ha llegado a la redacción.
- No se de que me habla - respondí con cierto desasosiego  y colgué.
Tendría que andar con sumo cuidado. Si se destapaba el asunto, iban a rodar cabezas, entre otras la mía.
Habíamos montado una red de cursos financiados con subvenciones algo atípicas; favor por favor; y el negocio estaba despegando. El dinero lo tenia a buen recaudo en una cuenta numerada en Gibraltar, por eso no había por que preocuparse, pero si alguien se iba de la lengua, tendríamos problemas.
Hice una llamada, no me esta permitido publicar a quien.
- Lo que acordamos sigue en pie, ¿no?
- Ha surgido un contratiempo, debemos meter en el ajo a otra persona mas, ya te diré mas adelante , pero es alguien muy bien relacionado con el tema.
- No jodas. Acordamos en un principio dejar la sociedad cerrada, para evitar filtraciones.
- Ya ha habido filtraciones, ahora lo que hay que hacer es poner dinero para que no se salga de madre; créeme  que estoy atado de pies y manos.
- Mira, te he hecho ganar muchísimo dinero, así que no me vengas ahora con estas tonterías. Lo acordado, acordado queda. Lo de los cursos es solo una tapadera y lo sabes.
- En este negocio todos ganamos dinero, así que no  me cuentes milongas. Los altos cargos quieren a esta persona metida en el negocio y punto.
Esto era extorsión, había que tragar por donde fuera a fin de que no se descubriera el pastel, y la guinda ya asomaba por la prensa amarilla. Podíamos ir todos a la cárcel o algo peor, perder nuestra reputación y dejar para siempre el negocio. O eramos unos novatos o esto funcionaba así, como una tela de araña que iba atrapando a todo el que se ponía a tiro.
Con lo bien que estaba yo antes, Dios mio.
Pensé en dejarlo todo. Eso iba a hacer. Llamaría de nuevo a mi socio y le diría que lo dejaba todo, que no me importaba perder el dinero.
- ¿Lo has pensado ya? sabía que cambiarías de opinión.
- No, lo dejo.
- ¿Como que lo dejas? Eso es imposible. No puedes dejarlo. Atente a las consecuencias. Si hay en esto alguna cabeza de turco, serás tu y solo tú. Ya se encargaran los abogados de prepararlo todo para que así sea.
Hay que tener mucho estomago y muy pocos escrúpulos para meterse en este mundillo. No hay reparos en poner zancadillas, ni en amenazar gratuitamente. No sabía lo que hacer. Si seguía, tenia que tragar con las condiciones, que suponían pasar de negocio fraudulento a mafia. Si lo dejaba, me habrían arruinado la vida para siempre. Algún hilo se me había escapado en el montaje de la trama , y ahora pagaba yo solita las consecuencias.
Me arreglé , cogí la moto y me fui a dar una vuelta....

- Compañeros, hoy me voy yo antes, que tengo cosas que hacer.
- Como casi siempre - respondieron ellos al unisono.
Vivía bien, sin complicaciones. El madrugar se me daba regular, aunque como ya estaban acostumbrados, ellos empezaban sin esperarme, lo cual tenia sus ventajas, ya que cuando llegaba, estaba ya casi todo preparado.
Era un florero de hospital. Nunca me alteraba por nada, nunca tenia un mal turno; para eso estaban mis compañeros.
Intentaba que no se me notara mucho. Es un arte hacer como el que trabaja pero sin hacer nada. Llevaba años de practica.
- Voy un momentito al sindicato a preguntar una cosa - decía cuando veía que la cosa se estaba poniendo fea. Allí esperaba si había cola, y si no, iba a la calle a comprar tabaco, la cosa era hacer tiempo.
¿ Sábados? Nunca. Siempre había algún pardillo/a a quien engañar.

En la sala procuraba atrasar lo mas posible el trabajo, pues siempre habría alguien que echara una mano. Problemas los mínimos. Nada de involucrarse. Se echan las 7 horas, y para casa.
Era rutinario, pero no me importaba. Era mi trabajo, que no me gustaba, pero que me daba para comer y vivir medio en condiciones.
Veía al resto preocuparse por los pacientes, y por la situación, haciendo esfuerzos sobrehumanos a veces para mejorar la calidad de la atención y pensaba : ¿ que necesidad tengo yo de pegarme estas palizas, si total , voy a cobrar lo mismo haciendo lo que hago?
Nunca sonreía. Bueno, solo sonreía cuando llegaba la hora de irme.
Mis compañeros y mis pacientes si tenían una cierta complicidad. Siempre andaban gastando bromas, quedando para ir de cañas, inventándose cosas... Si no contaban conmigo, no hacia falta, yo estaba a otro nivel, el del escaqueo.
Llego un buen día en el que me harté de esta vida. Pedí la cuenta, como suele decirse, y me quedé en mi casa viendo el "Sálvame".
No hubo despedidas, ni siquiera una tarta. Ha pasado un año y nadie me recuerda ya en el hospital. Solo he engrosado un poco mas la lista de "floreros sin nombre" que por allí pasaron, pero no me importa ( o eso creo) ...

Moraleja : Virgencita virgencita, que me quede como estoy