domingo, 21 de septiembre de 2008

Cinco días por Londres (primera parte)

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Siempre he pensado que los viajes se hacen para conocer sitios, y sigo pensándolo, por eso a veces mis escapadas se convierten en autenticas maratones de verlo todo, otras en cambio, de no hacer nada.
En esta escapada de sólo cinco días, he conocido en parte cómo viven los hijos de la Gran Bretaña, por decirlo así. Con su idioma, con sus libras esterlinas, con sus nublados, con sus lluvias, y su “humor inglés”.





1º Día
Con mucho sueño, y también, por qué no decirlo, muchísimo miedo irracional, me subí al avión que me llevaba directa a Londres. Cogí mi libro, lo abrí, lo cerré, miré a las alas del avión para ver sí en ellas se encontraban los famosos flag, y sobre todo, si podría ver desde donde me encontraba sentada si estos funcionaban.
Allí empezaron a dar las instrucciones en perfecto inglés, que yo no entendía, y cerré los ojos cuando el avión alcanzó la V1 (o velocidad de despegue). Es que con esto del miedo, nos hemos convertido en expertos de pacotilla en aviones.
Tras uno o varios sueñecitos, llegamos a Londres (Gatwick, a unos pocos Km de Londres).
Problema numero 1: las libras. 1 €= ℒ 1,38 era el cambio. Sobre la marcha me hice una regla matemática rápida para calcular de euros a libras y viceversa sin necesidad de coger la calculadora. Consejo numero uno: no calculéis en libras, pues la mente se nos va al cambio en euros uno a uno y es una falsedad que nos perjudica.
Una vez acomodados, dejadas las bolsas y demás, nos dispusimos a ir a Portobello Road, es una calle o conjunto de calles en el que ponen un mercadillo de antigüedades y curiosidades los sábados por la mañana.
El metro que lleva hacia allí es el Central con parada en Nothing Hill. Al llegar allí, me acordé de la película famosa, con sus casas con las escaleras en la puerta, y el bajo, con las rejas negras a la entrada.
Pasamos por la puerta de la casa donde vivió Orwell, tiene una placa en la pared y me entró como un escalofrío al pensar en los libros que había leído en mi adolescencia, 1984, Rebelión en la granja, y que releo de vez en cuando para no olvidarme.

Paseamos por Portobello, en tiendas donde venden cachivaches de todo tipo, puedes encontrarte desde un salacot de un safari, hasta raquetas de madera del año de María Castaña para andar por la nieve, pasando por un sinfín de cuberterías, platas, bandejas, de todos los modelos habidos y por haber.









Yo me compré solamente unos zapatos en una zapatería que tenía de todo, porque no paraba de llover y mis zapatos estaban empapados. Como pude, empecé hablando en inglés de Málaga, que no entendían, por supuesto, y terminé regateando el precio en italiano del norte.
Para comer, por allí había multitud de puestecillos de comida japonesa, india, mexicana, árabe, de frutas, de crepes, de pizzas, de todo, pero a cual más pésima, así que decidimos comer en un Hindú en Nothing Hill, donde comimos unas cosas muy picantes, con curry y no sé qué más, por un módico precio de ℒ32 (o sea, 44 € de nada).
El café nos lo tomamos por el camino, como acostumbran a hacer las gentes de allí. Llueva o no llueva, que casi siempre llueve, desayunan en la calle, comen en la calle, toman el café por la calle… Así que como “donde fueres haz lo que vieres” nos agenciamos unos cafés de medio litro en una take away de esas para llevar y a la calle con los cubos de café.



Fuimos luego a ver el estadio del Chelsea, ya que íbamos con niños futboleros y hay que respetar todos los gustos (incluido el mío que también soy futbolera). El, estadio, pues como todos los estadios, además jugaban fuera, pero los alrededores con unos bares donde se reúne la gente para ver deporte, futbol o lo que sea. Nos metimos en uno que estaban viendo rugby y estaba a rebosar.




Para finalizar la tarde, estuvimos paseando bajo las nubes y claros por Charing Cross, cerca de la City, donde paramos en un sitio que es famoso por allí, The Sherlock Holmes Inn, una taberna que está recreada en Sherlock Holmes muy cuidada . La foto corresponde a otro de los bares, con mucho colorido.




Paramos también en San Martin in The Fields, una iglesia donde por la tarde realizan ensayos de música y es una delicia sentarse en los bancos a escuchar música barroca muy buena. San Martin está en Trafalgar Square.

Día 2
Domingo, visita obligada a Camdem , otro mercadillo donde encuentras ropa, complementos, de lo más variopinto. Funciona los fines de semana sólo. Es el que se quemó en un incendio esta primavera pasada, creo que fue en esa fecha, pero ya no se nota.

Esta vez cogimos un autobús de estos de dos pisos que te dejaba allí.



Y allí había tiendas de todos los estilos, de goticos, de zapatos de plataforma, camisetas de lo más extrañas, sudaderas todavía más raras, con capucha que te cubría entera la cara y parecías una calavera, de ropa fluorescente…













Por la tarde, tras tomar un bus que llevaba de nuevo a la City, estuvimos viendo la Torre de Londres, nos encontramos con la vuelta ciclista a Reino Unido por allí, y fuimos dando un grandísimo paseo bordeando el Támesis hasta llegar al Big Ben, disfrutando de unas vistas impresionantes a pesar de los nublados.


Este es el puente más famoso que atraviesa el Támesis, The Tower Bridge (o puente de la torre en cristiano)


Aquí se ve la gran noria , London Eye (ojo de Londres en cristiano), donde se divisa toda la ciudad, va muy despacio, para delicia de las personas que quieran hacer fotos desde varias perspectivas.

y uno de los grandes edificios que bordean el rio, habia hoteles, museos, bancos...
y por fin, el Big Ben.


Para finalizar el día, paseamos hasta Picadilly Circus, donde hay multitud de tiendas y un gran centro de ocio para chavales, destacando con mucho el de Trocadero.
y caminando caminando, llegamos al Soho, que es el barrio chino de allí, muy pintoresco con sus olores a comida china y sus farolillos colgando, que cuando miramos arriba, caímos en la cuenta de que eran promoción de la película Kung Fu Panda, y nosotros que creíamos que estaban celebrando el cambio de era o vete tú a saber. Esta globalizacion...


Muy cerca del Soho, a dos pasos, literalmente hablando, está el Coven Garden teatro, y la zona de Coven Garden Market

un sitio con soportales, bares, puestos, que se va ambientando cayendo la tarde cuando cierran los museos y puedes encontrarte por allí desde un tío haciendo malabares hasta un cuarteto de cuerda buenísimo tocando en la calle.


Acabamos con los pies destrozados de tanto andar, pero callejeamos de lo lindo bajo la lluvia.
Al día siguiente fuimos a Oxford, pero eso lo cuento mañana.


6 comentarios:

Masakoy dijo...

Pues mira que bien, andando andando y caminando caminando. Apuntaré tu guía para pcuand vaya a londres londreros, jejejeje.

Иú®iĂ dijo...

anda..que envidia sana me has dado!!
¡¡QUIERO VIAJAR!!
¡¡QUIERO IR A LONDRES!!
¡¡QUIERO VIAJAR!!

Señor Oscuro dijo...

Dicen que la Torre de Londres es preciosa, creo que data de la Edad Media. La verdad es que es una ciudad digna de conocer.

Un saludo!!!

ana dijo...

vaya veranito nos hemos pegao. al final no hiciste el capítulo de enterrada en su mente? te espero? ana

romudea dijo...

Masakoy: y yo copiaré la tuya de Escocia, que no la conozco todavía. Ah! y enseguida me pongo con la historia del cadaver, a ver si el domingo la tento lista.
Nuria: te lo recomiendo, y si te defiendes en inglés, más todavía.
Sr. Oscuro: si que lo es, pero a mi lo que más me gustó fue el callejeo.
Ana: pues sí, a lo tonto, si me lo he pegao. Lo del capitulo no me ha quedado claro, pues no se si hay que hacerlo o no, preguntemosle al jefe.

La enfermera mas dicharachera dijo...

Mae mia corazón, ¡qué reportaje!
Un beso.