domingo, 1 de junio de 2008

El Caso del Alma en Pena

Andaba yo por la sala de diálisis, con mis cosas, que si la tensión, que si “hay que ver como venimos, cualquier día no llegas al hospital”, con el “¿Puedo comer sandía?”, entre las alarmas de los monitores, unas suenan como el AVE Málaga-Madrid; otras, más antiguas, con el típico “Piiii-Piiii”….
Pues andaba yo entre todo esto, y de pronto, se me aparece el alma en pena. El alma en pena de la Unidad de hemodiálisis.
¿Qué es un alma en pena? Según el diccionario, “la que padece en el purgatorio”, y, en sentido figurado, “persona que anda sola, triste y melancólica”.
Si nos remontamos a tiempos pasados, el de las oscuras leyendas de Bécquer, el alma en pena era aquel espíritu que, no conforme con la vida que le tocaba vivir desde su muerte en adelante, y para no quedarse el resto de sus días vagando por el Purgatorio, se proponía amargar al mortal o mortales que se le antojase, vagando por su casa. No le hacía daño, daño físico no, ni siquiera le tocaba, pero el mortal en cuestión cada vez se le veía más demacrado, más inquieto y nervioso, le decía a los demás que veía a un alma en pena y pocos le creían, y los que le creían , poco o nada podían hacer, así que el alma en pena seguía vagando por su casa, un día y otro día, y un año y otro año, hasta que su supuesta víctima enfermaba de locura o simplemente moría un buen día sin que se supieran exactamente las causas de su muerte.
Estamos en el siglo XXI, o al menos, eso parece. Siguen las almas en pena vagando silenciosamente por nuestro mundo. Allí donde yo trabajo, que se sepa, pues lo mismo hay más y no he sabido de ellas, pulula un alma en pena. Va de monitor en monitor, de gráfica en gráfica, en silencio, sin “molestar” aparentemente, no habla, no ríe, se diría que ni siquiera respira. A veces lo vemos, otras no.
Puede que a veces se dirija a nosotros, con su perfil de humano, medio hombre, medio fantasma, miradas que no miran a ningún lado, ¿o quizás sí? Comentarios meramente profesionales, en voz tenue, sin mirar a la cara. Un “Buenos días” apagado.
Si está de buenas, puede pasar hasta desapercibido. Si está de malas, nada de lo que hacemos le parece bien, somos desde incompetentes hasta desordenados, no le queremos, o no le atendemos como es debido. A veces intenta hacerse notar ante nuestros superiores, que le ponen buena cara y asienten con la cabeza para que se vaya pronto y nos deje trabajar a todos.
Pasa un día, pasa otro, seguimos con las mismas rutinas, los mismos pacientes, las mismas complicaciones, las mismas satisfacciones. Y el alma en pena sigue allí, impasible, intentando provocar interferencias, pocas veces con resultado.
Los pacientes lo ven a veces, otras, lo confunden con un humano algo extraño y solitario. Nos preguntan: ¿Qué le pasa? Y nos encogemos de hombros y no respondemos, porque no sabemos cuál es la respuesta adecuada.
Sigue una determinada táctica que se ha convertido en rutina con el paso del tiempo. Aparece, da una vuelta, mira a un lado, mira al otro. Si su objetivo se encuentra presente, se acerca como esperando una respuesta, una aproximación, algo. Huele la incomodidad de su víctima. Es listo, y sobre todo, no tiene nada que perder, está en el Purgatorio, qué más le da ir al infierno.
Cree que algún día conseguirá que su víctima enloquezca, o que le pida ayuda, o que sienta lástima por ese ente que vaga sin rumbo y por fin se acerque a él. Es infeliz, sabe que nunca conseguirá esto. Pero sigue y sigue con su rutina establecida.
A veces se oyen sus lamentos por la sala, implorando atención, una atención ficticia, simulando enfermedades que no padece, pues en realidad, ya está muerto aunque a veces se le olvida.
Su figura se dibuja detrás de las puertas, que quiere ver siempre abiertas, pues todavía no ha conseguido la facultad de atravesar paredes, ni de leer el pensamiento de los humanos. Parece que fue una persona triste en vida, y así quedó para los restos de su eternidad en el Más Allá.
“No podemos enfadar al Alma en pena”, “Es digno de lástima”, dicen de él. ¿Es digno de lástima? Miro a su víctima, cansada, agotada de escuchar los lamentos, un día, otro día, cuando me pide ayuda “Quédate aquí, pues si no me ve sola, parece que se va”. No quiere abandonar su casa encantada, pues el Alma en Pena no tiene derecho a echarla de su casa. Tiene razón, nadie tiene derecho a interferir en la vida de los demás, ni de someter la voluntad de los demás a sus deseos.
Yo me quedo allí, esperando que el Alma en Pena se vaya por donde vino, sabiendo que el tiempo que estoy allí lo estoy quitando del que le dedico a los pacientes.
He avisado de que hay un alma en Pena, parece que me creen, pero no nadie está dispuesto a dar un paso para ponerle solución, ni siquiera sabe nadie cual es la solución correcta. “Siempre estuvo aquí, y nunca molestó a nadie”, “son rachas, ya se le pasará”
SE VENDE CASA CON FANTASMA, ¿Cuánto tiempo podría aguantar el cartel en la ventana? Toda la eternidad. Sabemos que hay un fantasma, pero que no se entere nadie.
Y sigue el alma en pena por allí, no se irá, quedará eternamente vagando, pasarán generaciones, que la ignorarán, algunos, los menos perceptivos, ni se darán cuenta.
“Piiiiiiiiii-Piiiiiiiiiii”, y los aullidos del alma en pena se escuchan nítidamente por detrás de las alarmas de los monitores.

Este relato es ficticio, cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia

6 comentarios:

Miguelo dijo...

pero quien es el fantasma? el vendedor el dueño el comprador jajaja

Anónimo dijo...

literariamente, muy bueno. Pero al ser un relato en fásciculos.... esperamos espectante las posibles continuaciones y referencias mas concretas del tipo, sus victimas, sus reponsabilidades y las de los que, debiendo cazar fantasmas, suenan a cadenas.

Dashina dijo...

Buen relato, fantasmagórico... Seguro que es totalmente ficción??

Besitos

El Ricón del Relax dijo...

Hola, de visita por aqui revisando tus temas, recibe saludos afectuosos desde mi rincon

La enfermera mas dicharachera dijo...

Nenaaaaaaa
¡¡¡¡¡que he vuelto!!!!!
Un besoooo.

romudea dijo...

Miguelo: siempre los fantasmas han sido los que han aparentado sin serlo, así que entre esos ¿Cual crees?
Anónimo: seguiremos informando...
Dashina: ¿o es la caricatura de un mobbing?
relax: me paso en cuanto pueda por tu rinconcito de nuevo
Compi: ay ! que alegria mas grande!