martes, 9 de diciembre de 2008

No querrás una moto para reyes no?


Tras una temporadita sin escribir, por razones ajenas (o no) a mi voluntad, vuelvo con un poquito de estres, otro poquito de escuatro, y así hasta el poquito de es-enesimo.


Por el Hospital, pues la crisis sigue,dale que te pego, y la frase "no hay " ha ido evolucionando poco a poco hasta llegar a "hay que ver como está todo".


Los pacientes, siguen ahí, un poco más estropeadillos ellos con los fríos, un poco más cansados, y sobre todo, un poco más pacientes como su propio nombre indica y falta les hace.


Las personas que trabajamos con ellos, hay de todo, los que dicen "esto es lo que hay", los del "pues yo no me conformo", y los que nunca han dicho ni dirán nunca nada, como si no fuera con ellos el asunto.


De todos modos, sigo por allí anotando los días en un papelito, sí, señores, porque me voy de nuevo de vacaciones, merecidisimas vacaciones bajo mi mas subjetivo punto de vista. Fui anotando un día y otro día y por fin, ya me he despedido esta mañana hasta el año que viene.

Al volver, yo contentísima, hasta se me había olvidado el asunto del tráfico.

Como ya llueve y hace mal tiempo, la gente ya se "vehiculiza", aquí eso del transporte publico o no funciona, o no lo hacemos funcionar.

Y se divisan a lo lejos los conos naranjas de esa obra que están haciendo para ensanchar un carril más para meter más coches, y nos ponemos nerviosos porque la fila no anda, pero al mirar desde lo alto vemos que no anda porque algo o alguien la está frenando por alguna extraña razón.

Voy avanzando poco a poco mientras los vehículos de delante mía adelantan al sujeto en cuestión.

Al llegar mi turno, observo con estupor que es,como no, o un buen anciano conduciendo un mercedes de esos antiquisimos, larguísimos e impolutos, o bien se trata de una muchacha con cara de pánico con su L detrás como está mandado.

Yo menos mal que con esas cosas no me pongo nerviosa, que luego me salen arrugas y me cuesta un dineral disimularmelas, así que guardo las apariencias y espero mi turno para adelantar al buen anciano o la buena chica, que al fin y al cabo, no tienen culpa de nada.

Lo me sí me saca un poco de quicio es observar mientras tanto a miles y miles de motos adelantando a la fila lenta por todos lados, por la derecha, por la izquierda, incluso a veces creo haberlas visto por arriba. Y no es que a mi me moleste que me adelanten, no. Pero, ¿por qué tiene que seguir dandome miedo ir en moto?

Y creo que tengo la solución: puedo decirle a los Reyes Magos que traigan una para mi chavalín de 14 años. Él me haría ese favor muy agradecido. Él podría tener la moto y cogerla yo de vez en cuando para quitarme el miedo a las dos ruedas.

Muy fácil , he ahí la solución.

Y como de ilusión también se vive, tendré que seguir yendo en fila lenta detrás de los coches hasta que mi niño saque todas aprobadas. Así que este post va dedicado a "mi niño" para que me las apruebe todas cuando le sea posible (creo que estas navidades me quedaré sin la moto)

Felices Fiestas a todos y ya seguiré tras las vacaciones.

sábado, 8 de noviembre de 2008

Etica en tiempos de crisis


Ha llegado a mis manos un articulo que al leerlo me ha parecido interesante.
Estamos en tiempos de paro, de más contratos basura, de crisis y de egoismos.
Cada uno mira por lo suyo, y a veces confundimos lo correcto (legalmente hablando) con lo politicamente correcto (eticamente hablando)
En este articulo se hace mencion al "favoritismo corporativo", que tanto daño hace en las relaciones laborales, fomentando el mobbing y creando ambiente de discordia general en detrimento del objetivo final de nuestro trabajo, ya sea un servicio o un producto dado.
Viene un periodo malo, y ahora, más que nunca, debemos ser lo más éticos y lo más correctos posible, y no me refiero sólo a los jefes, sino a todos nosotros; pues si no existieran trabajadores que lo admitieran, no existirían jefes "eticamente incorrectos".

"Lo asciendo porque es mi amigo", ¿cómo lidiar con el favoritismo corporativo?
Romances de oficina, amiguismos y contrataciones de familiares pueden originar favoritismos nefastos y conflictos de intereses. Así, muchas empresas establecen políticas al respecto. ¿Qué tan éticas y efectivas resultan las regulaciones?


Recientemente, Paul Wolfowitz, presidente del Banco Mundial renunció en medio de acusaciones por ascender arbitrariamente a su amante. Un par de años atrás, una situación similar había afectado a Harry Stonecipher, número uno de Boeing.

Estos dos casos llegaron a la luz pública debido a las encumbradísimas posiciones de sus protagonistas. No obstante, desde una perspectiva más amplia, sólo son la manifestación de un fenómeno de larga data en la vida corporativa: los favoritismos surgidos de vínculos personales entre empleados.

Por un lado, casi todo jefe tiene algún colaborador de confianza al que brinda un trato especial. Sin embargo, los problemas surgen cuando el favorito no parece poseer cualidades superiores a las del resto de la tropa sino que la preferencia, en lugar de basarse en la idoneidad, se sustenta sobre algún vínculo personal como el amor o la sangre.

En estos casos, el resto de los colaboradores sienten que reciben menores salarios, beneficios u oportunidades de carrera que los que merecerían en función de su rendimiento.

De esta forma, la inevitable envidia suele desencadenar conductas indeseables. Los "empleados favoritos" se convierten en el blanco de rumores y mobbing que destruyen la cohesión y rendimiento de los grupos de trabajo. Algunos estudios señalan que la percepción de injusticia hasta puede crear incentivos para que los empleados roben patrimonio de la empresa.

Ahora bien, estos efectos negativos han impulsado tradicionalmente a muchas compañías a implementar reglas explícitas para regular las relaciones entre sus empleados. Un artículo de Wharton Business School nos ofrece un buen panorama del asunto.

En primer lugar, ¿es correcto contratar a un familiar?

Según el profesor Peter Capelli, algunos años atrás, el nepotismo era prohibido en la mayoría de las organizaciones por considerárselo poco profesional. Imaginemos, por ejemplo, a un CEO contratando a un primo desempleado de pocas luces en lugar de un trabajador mejor capacitado para el puesto.

Desde luego, estas preocupaciones siguen presentes. No obstante, señala Capelli, las dificultades de captación de talento han relajado las reglas anti nepotismo de muchas organizaciones. Algunas empresas ya autorizan la contratación de familiares (aunque, en general, sigue prohibido que se desempeñen en una relación directa de supervisor-supervisado).

¿Qué ocurre con los romances de oficina?


Las relaciones amorosas entre colegas son un efecto inevitable de la creciente penetración de las mujeres en el mercado laboral. Dado que hombres y mujeres comparten muchas horas de oficina, ¿cómo sorprenderse de que se enciendan las chispas del amor?

Sin embargo, el problema radica en que los romances pueden ser el punto de partida para favoritismos y conflictos de intereses (como ocurrió con Wolfowitz y Stonecipher).

No obstante, señala el profesor Dunfee, estas relaciones no son tan sencillas de eliminar. Prohibirlas equivale, para una organización, a perder buena parte de su talento. De esta forma, la mayoría de las empresas actualmente aceptan los romances entre colegas siempre y cuando no se produzcan entre supervisor y supervisado.

Según Dunfee, el problema no es la relación en sí sino los conflictos de intereses que puedan surgir de ella. En otras palabras, los romances entre colegas no tienen nada de malo. Lo malo surge cuando estos romances originan conductas inapropiadas.

Por eso, muchas empresas exigen a sus empleados que informen acerca de cualquier situación que pudiera originar controversias. Incluso, si usted tiene pensado irse de vacaciones con algún compañero de trabajo, debería informarlo al departamento de recursos humanos para que evalúe en qué medida esto puede representar un conflicto de intereses.

De esta forma, la compañía podría desarrollar un esquema donde figuren las relaciones entre sus empleados y utilizarlo para decidir, en los casos en que lo juzgue oportuno, un traslado hacia otro departamento (o hasta la expulsión).

Aunque, por supuesto, esto termina echando leña al fuego del debate sobre los límites entre la vida privada y profesional. ¿Es legítimo que la compañía se inmiscuya en las relaciones personales entre sus empleados? Mientras no se registren conflictos de intereses, ¿es correcto que exija información privada? ¿Usted qué piensa?

http://www.materiabiz.com/mbz/capitalhumano/nota.vsp?tok=1199441689032&nid=32011






domingo, 26 de octubre de 2008

Esta crisis...



Ultimamente solo se oye crisis, y crisis, y más crisis.
Tras un breve periodo de sequía literaria, me decido a retomar el blog con el tema candente: la crisis.
¿Crisis?, ¿Qué crisis?. Dicen que financiera, dicen que virtual o sobre el papel, dicen que real o exagerada. Creo que hay un poco de todo, y eso se refleja en la rutina diaria, entre otras cosas, en el trabajo.
La expresión más oída en los últimos tiempos: "no hay". No hay material, no hay personal, no hay tiempo, no hay ganas.
No estoy dispuesta a que la crisis me coma, a dejarme llevar por la marabunta de gente que , amparadas en la crisis, encuentran un parapeto perfecto para seguir sin hacer nada. "No hay, y no voy a hacer nada para que haya". Es lo que oímos en la tele, en la radio, en conversaciones.
Los políticos vaticinan la peor de las crisis, los bancos se hunden entre hipotecas impagadas, las personas lloran sus fracasos en sus chalés de varios millones de deuda.
Los "nuevos ricos" dejan paso a los "nuevos pobres", que deben de sacar a sus hijos de los colegios de pago para mezclarlos con el populacho, que deben de guardar los mercedes en los garajes y coger el coche de su señora esposa, la cual debe abandonar la excedencia para retomar su trabajo, atrás quedan las sesiones de pilates, el té de las cinco con las amigas y luego pasearse por la mejores tiendas, tirando de tarjeta, el club de golf, la sociedad cerrada al pueblo, abierta sólo para la élite.
Es la crisis, que hace mella tanto en unos como en otros. Ellos no tienen la habilidad ni la imaginacion de los pobres, ni su ingenio, no han ejercitado sus neuronas para sobrevivir a las vacas flacas.
En el hospital, sí, crisis, contratos que cesan , y que no renuevan, como si la crisis derivara también en un descenso del numero de usuarios, como si el IBEX 35 afectara al grado de salud de la comunidad.
Sí, la crisis, la temida crisis. Debemos acostumbrarnos a las vacas flacas tambien nosotros, no escudarnos en la crisis para no solucionar problemas. Trabajar con ahinco y aguzar el ingenio. Los mejores inventos vinieron en tiempos de crisis.
Ahora, por desgracia, vendrá el paro, los contratos más basura si cabe, la incertidumbre. Yo me pregunto con cargo de conciencia si esta situacion en concreto no la hemos propiciado nosotros mismos. Nos han ofrecido doblar turnos, a cambio de más días libres, pues "no había enfermeros para un momento puntual", hemos pasado el verano haciendo turnos extra; ahora pretenden no hacer contratos , sólo los precisos. Opino que algo de responsabilidad tenemos en esta situación. Me incluyo, y me pesa haber doblado turnos este verano, pero el mal ya está hecho, me ha servido de experiencia para saber qué es lo que no debo volver a hacer. Veo a mis compañeros que cesan en sus contratos y me siento en parte responsable, y desde aquí les pido disculpas.
Tengo claras dos cosas: trabajar lo mejor que pueda con los medios de que dispongo, y no propiciar el paro con mis actos.

viernes, 3 de octubre de 2008

El cadaver exquisito: Cartas desde el asilo

LAS REGLAS.

* Continuar con un capítulo en tu blog, haciendo un enlace al capítulo desde el que has partido (en este caso, este), añadiendo al final del mismo una lista que enlace con aquellos que escribirán los siguientes capítulos. Una vez esté escrito el capítulo hay que actualizar el enlace a ese capítulo.

* Para participar, se puede hacer desde cualquier blog. Simplemente hay que escribir un comentario diciendo que deseas participar y ya está. Las peticiones para participar es recomendable se hagan en el último capítulo editado, para que no haya trastornos y poder participar todos.

* Desde El Cadáver Exquisito se actualizará la lista de participantes así como la guía de capítulos.

Capitulo 1: Cartas desde el asilo.. (Masakoy)

Capitulo 2 : Cartas desde el asilo: La posguerra


La Coruña, año 1940.




Esa mañana la Calle Real estaba abarrotada de personas de todo tipo. Muchachas bien paseando arriba y abajo, con sus abrigos de paño para soportar el duro invierno. Mujeres de mediana edad empujando cochecitos de niño, de color azul o negro, hombres fumando en pipa… podría decirse que aquella era una mañana de jueves normal.
Nadie miraba a los zagales con sus pantalones cortos, que iban de café en café a pedir las zurrapas para que sus abuelos pudieran saborear algo caliente, ni las colas al final de la calle para entregar las cartillas de racionamiento. Un cuartillo de leche y un chusco de pan.
Aquel invierno de posguerra también se presentaba duro. La hambruna lo gobernaba todo. Habían ganado la guerra. ¿Pero qué guerra y quienes? Los padres de familia debían trabajar horas y horas para ganarse el sustento, las crías de poca edad trabajaban en casas bien cuidando a sus hijos, solo por la comida, que escaseaba. Familias rotas por el exilio, quizás no vieran nunca más a sus seres queridos. No sabían cuánto duraría todo esto, era lo que había, y los supervivientes de la guerra se contentaban con haber salido de ella con una calidad mínima de vida. No conocían otra cosa, no habían traspasado las verjas para ver lo que se extendía detrás de ellas. ¿Guerra? Más allá de la frontera se libraba la gran guerra, pero era mejor dejarlo estar, aislados del resto del mundo, pero seguros.
María paseaba con sus amigas por la Calle Real, hacia la Plaza María Pita, habían quedado allí con unos muchachos, se hablaba entonces de la División Azul, voluntarios para ayudar a derrotar a los comunistas, que eran peor que el diablo.
El paseo había sido agradable, aunque hacía frío, había salido el sol tras unos días de nublados continuos, ya quedaba menos para del cambio de estación. Ellas, las chicas de la Sección Femenina, irían preparando los festejos de la primavera, con ofrendas de flores a la Virgen. Estaban ilusionadas por el acontecimiento, Mayo, el mes de la Virgen.
Llegaron a la Plaza y no habían llegado los chicos, por lo que esperaron un poco observando a su alrededor.
María creyó ver un rostro conocido. Cruzaba la plaza a toda velocidad, con dirección al puerto. Llevaba una gorra, sus ropas estaban manchadas de grasa o algo parecido, sus botas, si a lo que calzaba se le podían llamar botas, estaban totalmente destrozadas.
El corazón le dio un vuelco. No podía ser, aquel muchacho que la había salvado, aquel muchacho del que nunca volvió a saber, el que creía muerto, o desaparecido en el exilio. Se presentaba allí después de casi un año, en la ciudad donde vivía ahora, donde habían destinado a sus tíos, una familia burguesa de Galicia. ¿A qué se dedicaría aquel muchacho? ¿Qué haría allí?
Cuando lo llamó, era tarde, había desaparecido por una de las esquinas.
- Ahora vengo, esperarme aquí. – y María corrió hacia el puerto detrás de aquel muchacho. Las lágrimas volvían a correr por sus mejillas después de tanto tiempo.




jueves, 25 de septiembre de 2008

Paseando por Oxford

Sólo oír la palabra Oxford, se me vienen a la mente un conglomerado de ideas. Lo relaciono con el color verde, con Harry Potter, con Newton, y sobre todo, con las matemáticas; bueno, a veces también con Fernando Alonso, pero esa es otra historia.
Si yo en mis tiempos hubiera tenido dinero, becas, enchufe o un mentor/a , puedo asegurar que hubiera sido una rata de biblioteca por allí, y teniendo en cuenta las bibliotecas que manejan esta gente , lo afirmo.


Una de las bibliotecas, diría que la más conocida de allí

Comunicaciones con Oxford desde Londres están muy bien, desde el típico autobús de semilujo para altas esferas estudiantiles con desayuno inglés incluido, zona wifi y demás; hasta el tren que sale cada hora para personal que no se pueda permitir lo anterior, pues vale uno el doble del otro.
Lo primero que cuando llegué fue un gran río, que me imaginaba con barquitas de remeros, como en las películas, compitiendo a todas horas. Es como si uno de allí viene a Andalucía y lo primero que espera es un torero y una tía bailando sevillanas.
Hay un río, sí, el río; pero es un gran aparcamiento de barcos-vivienda a la entrada de la ciudad, gente que opta por vivir en barcos. Allí en Reino Unido hubo una gran crisis por los 90, y hubo gente que se quedó en la calle por no poder pagar las hipotecas; mas o menos como pasará aquí si Don Euribor sigue en las alturas.
Hay barcos de todo tipo, más grandes, más pequeños, habitados, deshabitados, se ve ropa tendida, mesas con cosas, macetas, hogareños los barcos. Hablo de las afueras, cerca de la estación, donde parece un pueblo algo "rarito".
Nos vamos adentrando y ya van apareciendo poco a poco los colleges, algunos más pequeños, otros más grandes, están como mezclados, la mayoría, en las calles normales de ciudad. Yo me imaginaba un gran campus apartado del mundanal ruido, pero no es así. Allí hay centros comerciales, mercados, aparcamientos, pero se respira algo especial relacionado con la vida estudiantil.
Te cruzas con los turistas, pero también con alumnos de los distintos colleges, con su uniforme, su corbata y su insignia. Tiendas de plumas estilográficas, de bufandas y gorras, de mantitas de cuadros...

Matices religiosos se ven, los distintos colleges tienen nombre de santo la mayoría, y se ven iglesias pequeñitas con su parcelita para el descanso eterno en un jardincito anexo (o sea, cementerios, lugares que visito en todos los sitios donde voy si puedo) En el centro de la ciudad está la parte antigua, que eso sí es una ciudad universitaria propiamente dicha. La mayoría de los colleges no disponen de visitas gratuitas, y varios estaban cerrados por la mañana, por lo que no pudimos visitar por dentro casi ninguno. Coincidio, además, la feria de allí; yo creía que en Oxford no había feria, en el sentido más mundano de feria, pero allí estaban los caballitos, el martillo, los sillones que dan vueltas, como si fuera la feria de mi barrio, y en lugar de música renacentista, el "pachimba pachimba" de las atracciones, y el tío pregonando en inglés algo que podría traducirse como : "y a por otro Perrito Piloto, señora!". Pero en fín, supongo que esta gente también tienen derecho a tener su feria, aunque no pegue ni con cola.

Y con feria incluída y todo, pudimos disfrutar de lugares muy bellos.






Esta es una de las muchas fachadas que pueden verse , aunque no pude entrar en este, por fuera ya merece la pena









Por dentro, el cesped verde, la pared verde, todo verde. Me dieron ganas de coger los apuntes y tirarme allí con los papeles. No lo hice por tres razones: una, no tenía los apuntes, dos, ya me habia examinado, tres, prohibido pisar el cesped.



Este es el famoso St. Jhon's College, uno de los más grandes.

Como era ya hora de comer y hacía un poquito de hambre, nos fuimos andando hacia el río , en la zona donde hacen las regatas, y descubrimos un bar donde se reúnen los equipos de regatas, justo al lado de la orilla del río, con su embarcadero y sus cisnes; y comimos una carne en salsa con puré de patatas, hamburguesas, y cerveza, pues otra cosa no había, pero nos sentó muy bien al lado del agua y lo que sobró se lo echamos de comer a los cisnes.












Al terminar, fuimos subiendo y pasamos por el College donde se rodaron escenas de Harry Potter, el Christ Church, el edificio enorme, y unos jardines espectaculares
















Y abajo, el Magdalen College, otro de los más conocidos.


Detalles de la fachada de un "simple club privado de estudiantes".

Nos volvimos a Londres con un buen recuerdo, nunca hubiera pensado que Oxford era así. Hay que ir para verlo.


domingo, 21 de septiembre de 2008

Cinco días por Londres (primera parte)

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Siempre he pensado que los viajes se hacen para conocer sitios, y sigo pensándolo, por eso a veces mis escapadas se convierten en autenticas maratones de verlo todo, otras en cambio, de no hacer nada.
En esta escapada de sólo cinco días, he conocido en parte cómo viven los hijos de la Gran Bretaña, por decirlo así. Con su idioma, con sus libras esterlinas, con sus nublados, con sus lluvias, y su “humor inglés”.





1º Día
Con mucho sueño, y también, por qué no decirlo, muchísimo miedo irracional, me subí al avión que me llevaba directa a Londres. Cogí mi libro, lo abrí, lo cerré, miré a las alas del avión para ver sí en ellas se encontraban los famosos flag, y sobre todo, si podría ver desde donde me encontraba sentada si estos funcionaban.
Allí empezaron a dar las instrucciones en perfecto inglés, que yo no entendía, y cerré los ojos cuando el avión alcanzó la V1 (o velocidad de despegue). Es que con esto del miedo, nos hemos convertido en expertos de pacotilla en aviones.
Tras uno o varios sueñecitos, llegamos a Londres (Gatwick, a unos pocos Km de Londres).
Problema numero 1: las libras. 1 €= ℒ 1,38 era el cambio. Sobre la marcha me hice una regla matemática rápida para calcular de euros a libras y viceversa sin necesidad de coger la calculadora. Consejo numero uno: no calculéis en libras, pues la mente se nos va al cambio en euros uno a uno y es una falsedad que nos perjudica.
Una vez acomodados, dejadas las bolsas y demás, nos dispusimos a ir a Portobello Road, es una calle o conjunto de calles en el que ponen un mercadillo de antigüedades y curiosidades los sábados por la mañana.
El metro que lleva hacia allí es el Central con parada en Nothing Hill. Al llegar allí, me acordé de la película famosa, con sus casas con las escaleras en la puerta, y el bajo, con las rejas negras a la entrada.
Pasamos por la puerta de la casa donde vivió Orwell, tiene una placa en la pared y me entró como un escalofrío al pensar en los libros que había leído en mi adolescencia, 1984, Rebelión en la granja, y que releo de vez en cuando para no olvidarme.

Paseamos por Portobello, en tiendas donde venden cachivaches de todo tipo, puedes encontrarte desde un salacot de un safari, hasta raquetas de madera del año de María Castaña para andar por la nieve, pasando por un sinfín de cuberterías, platas, bandejas, de todos los modelos habidos y por haber.









Yo me compré solamente unos zapatos en una zapatería que tenía de todo, porque no paraba de llover y mis zapatos estaban empapados. Como pude, empecé hablando en inglés de Málaga, que no entendían, por supuesto, y terminé regateando el precio en italiano del norte.
Para comer, por allí había multitud de puestecillos de comida japonesa, india, mexicana, árabe, de frutas, de crepes, de pizzas, de todo, pero a cual más pésima, así que decidimos comer en un Hindú en Nothing Hill, donde comimos unas cosas muy picantes, con curry y no sé qué más, por un módico precio de ℒ32 (o sea, 44 € de nada).
El café nos lo tomamos por el camino, como acostumbran a hacer las gentes de allí. Llueva o no llueva, que casi siempre llueve, desayunan en la calle, comen en la calle, toman el café por la calle… Así que como “donde fueres haz lo que vieres” nos agenciamos unos cafés de medio litro en una take away de esas para llevar y a la calle con los cubos de café.



Fuimos luego a ver el estadio del Chelsea, ya que íbamos con niños futboleros y hay que respetar todos los gustos (incluido el mío que también soy futbolera). El, estadio, pues como todos los estadios, además jugaban fuera, pero los alrededores con unos bares donde se reúne la gente para ver deporte, futbol o lo que sea. Nos metimos en uno que estaban viendo rugby y estaba a rebosar.




Para finalizar la tarde, estuvimos paseando bajo las nubes y claros por Charing Cross, cerca de la City, donde paramos en un sitio que es famoso por allí, The Sherlock Holmes Inn, una taberna que está recreada en Sherlock Holmes muy cuidada . La foto corresponde a otro de los bares, con mucho colorido.




Paramos también en San Martin in The Fields, una iglesia donde por la tarde realizan ensayos de música y es una delicia sentarse en los bancos a escuchar música barroca muy buena. San Martin está en Trafalgar Square.

Día 2
Domingo, visita obligada a Camdem , otro mercadillo donde encuentras ropa, complementos, de lo más variopinto. Funciona los fines de semana sólo. Es el que se quemó en un incendio esta primavera pasada, creo que fue en esa fecha, pero ya no se nota.

Esta vez cogimos un autobús de estos de dos pisos que te dejaba allí.



Y allí había tiendas de todos los estilos, de goticos, de zapatos de plataforma, camisetas de lo más extrañas, sudaderas todavía más raras, con capucha que te cubría entera la cara y parecías una calavera, de ropa fluorescente…













Por la tarde, tras tomar un bus que llevaba de nuevo a la City, estuvimos viendo la Torre de Londres, nos encontramos con la vuelta ciclista a Reino Unido por allí, y fuimos dando un grandísimo paseo bordeando el Támesis hasta llegar al Big Ben, disfrutando de unas vistas impresionantes a pesar de los nublados.


Este es el puente más famoso que atraviesa el Támesis, The Tower Bridge (o puente de la torre en cristiano)


Aquí se ve la gran noria , London Eye (ojo de Londres en cristiano), donde se divisa toda la ciudad, va muy despacio, para delicia de las personas que quieran hacer fotos desde varias perspectivas.

y uno de los grandes edificios que bordean el rio, habia hoteles, museos, bancos...
y por fin, el Big Ben.


Para finalizar el día, paseamos hasta Picadilly Circus, donde hay multitud de tiendas y un gran centro de ocio para chavales, destacando con mucho el de Trocadero.
y caminando caminando, llegamos al Soho, que es el barrio chino de allí, muy pintoresco con sus olores a comida china y sus farolillos colgando, que cuando miramos arriba, caímos en la cuenta de que eran promoción de la película Kung Fu Panda, y nosotros que creíamos que estaban celebrando el cambio de era o vete tú a saber. Esta globalizacion...


Muy cerca del Soho, a dos pasos, literalmente hablando, está el Coven Garden teatro, y la zona de Coven Garden Market

un sitio con soportales, bares, puestos, que se va ambientando cayendo la tarde cuando cierran los museos y puedes encontrarte por allí desde un tío haciendo malabares hasta un cuarteto de cuerda buenísimo tocando en la calle.


Acabamos con los pies destrozados de tanto andar, pero callejeamos de lo lindo bajo la lluvia.
Al día siguiente fuimos a Oxford, pero eso lo cuento mañana.


jueves, 18 de septiembre de 2008

Un premio





A mi vuelta, me he encontrado con un premio que me ha regalado Dashina, muchísimas gracias.


Es un premio para y por crear lazos, para irnos conociendo cada vez más blogueros, para que nos vayamos paseando y recorriendo sitios repletos de relatos interesantes. Este premio se forja para crear y propagar los lazos de amistad aún más.


Las bases del premio son:

Se debe linkear a la persona que te lo entregó y poner lo siguiente: A todos nos encantan los blogs, donde en la mayoría de ellos sus objetivos son mostrar las maravillas y hacer amistades; hay personas que no se interesan cuando les damos un premio y de esta manera contribuyen a cortar esos lazos; ¿queremos que se corten o que se propaguen? ¡Entonces tratemos de prestar más atención a ellos! Así que este premio debemos entregarlo a 8 blogger@s que a su vez deben hacer lo mismo y poner este texto.


Así que ahora me toca a mí premiar a:

ZANZARA
LA ENFERMERA DICHARACHERA
EL SR. OSCURO
FINI
MIGUELO
NURIETA
MARIA JOSE

miércoles, 17 de septiembre de 2008

Aqui no cabemos.

Nunca me he parado pensar hasta ahora cómo sería trabajar con el mínimo de espacio establecido. Lo relataré en clave de humor, pues mi lema es no perderlo.



Es la manera más gráfica que se me ha ocurrido de plantearlo, pues he estado hoy toda la mañana acordándome del camarote de los hermanos Marx
Comienzo por el principio para mejor entendimiento de los profanos en la materia.
Un día normal y corriente, por la mañana, al comenzar el turno, pongamos 8 de la mañana.
Trabajo en una sala de dialisis un tanto peculiar, diseñada en su momento con buen criterio (según los libros de historia), pero hace muchisimos años.
Y allí entramos, asomando primero la cabeza por la sala con los pantalones remangados por si hoy ha habido inundación, y me parece que hoy no ha habido, teniendo en cuenta que en todas y cada una de las tomas de agua de los monitores de diálisis hay un pequeño (de momento me parecen pequeños) recipiente que recoge gotita a gotita el agua que sale poco a poco por los antiguos grifos que todavía están cerrados.
Vamos tomando conciencia de dónde nos encontramos, en una sala vacía en la que debemos de prepararlo todo para recibir a nuestros pacientes (creo que la palabra paciente viene de paciencia).
Y llegan algunos en silla de ruedas, y se va animando la cosa, donde cabían tres personas una al lado de la otra, ahora ya solo caben dos, y si el paciente en cuestión debe atravesar la sala para acomodarse en su puesto de dialisis, pues empieza el caos circulatorio, aunque todavía se puede sobrellevar. "Señorita, pase, pase, aquí es "(y las camareras entran al camarote)
Siguen llegando, hasta todos ocupar su puesto.
Ahora viene el segundo numero, con todos en sus puestos, aderezados con una buena sesion de pitidos de los monitores, de dos biombos que parecen a veces que tienen vida propia, y otras veces que no obedecen la orden de moverse (o sea, las ruedas no van, o se atascan).
Y ahora, donde cabíamos dos personas , cabe solo una. "Señorita, pase, pase, es aquí" (y la manicura entra al camarote).
A veces, si en esos momentos cruciales en que sólo se oyen pitidos y algún que otro "echa p'allá" discretamente, llega alguien ajeno a la Unidad, pues simplemente, sucede como en el camarote famoso, que no cabemos pero todos necesitamos estar allí por alguna razón.
A la hora de desconectar a los pacientes es todavía peor. A todo esto se unen el cubo de la basura esperando para poder entrar, el teléfono que no para, los "¿me queda mucho?, "¿ya me toca?" de los pacientes, los conductores de las ambulancias que a veces suben, y los centímetros de espacio que ese día, como viene siendo habitual, se ha comido algún ser extracorporeo que pulula por allí.
A mí ultimamente, esto me tiene un tanto preocupada. ¿estaré mas gorda? Creo que he cogido algunos kilos en las vacaciones, como 150 o así, pues cada vez quepo menos por allí.
Hoy me he chocado con todo: con las mesitas, con las sillas de ruedas, con las maquinas de dialisis, con las papeleras, con las camas, con mis compañeros, con todo practicamente. Y es que voy a tener que ponerme a dieta para dar el perfil, perder unos 30 Kg y poder trabajar con amplitud, pues está la cosa muy mal, como si las paredes encogieran (¿habéis visto "La habitación de Fermat?); y también debo ir a clase de yoga para ser más elastica, rozando el contorsionismo, pues a veces ponemos unas posturas imposibles para poder movernos por allí. Mi compañera dice que formamos un tetris, y está en lo cierto.
Así que los que trabajáis con espacio valorarlo, pues no se sabe lo que es el espacio hasta que se pierde; y yo ahora, pues a pegarme mi carrera por el paseo maritimo, para poder caber en la sala mañana.

jueves, 4 de septiembre de 2008

Vuelta al cole, o eso dicen.







Llega septiembre y con él la vuelta al cole, al trabajo, a escribir entradas de blog o de lo que haga falta.
¿Depresion postvacacional? Si eso es cuando te duele la barriga pensando que tengo que volver al hospital, a levantarme temprano, a las filas enormes de coches para ir todos los días a los mismos sitios, etc, etc, pues no, exceptuando lo de los coches, pues no.
No me acuerdo ya de las vacaciones propiamente dichas, tomadas en el trabajo la segunda quincena de Julio, sobre todo porque las dediqué casi exclusivamente a estudiar.
Levantarme temprano como siempre, pues suelo levantarme como muy tarde tardísimo a las 8 y media o 9 de la mañana.
Dejar la playa, pues tampoco, pues como no me cambie de sitio donde vivir, no dejaré la playa.
Depresión postvacacional... Si es que la pasé, pues ha sido totalmente asintomatica.
El martes por fin me examiné, aunque creo que me salieron dos churros de examenes como dos soles, pero he aprendido muchísimo pegandome el lote de estudiar, que para eso me lo he pegado; y además he aprendido que todavía me queda muchisimo más por aprender. Esto es lo bueno que tiene ponerse a estudiar una licenciatura de las "poco faciles" pasando los cuarenta y sin presiones de ningun tipo; que lo haces para aprender, no para aprobar exámenes.
En fín, llega septiembre, y creo que me tengo que poner al día con la rutina, con el blog, con las revisiones del coche, del dentista, el cole del niño (que por cierto, ha pasado de curso y este año tambien dirá que es un crack), libros, etc.
Pero... antes de todo eso, me voy a pegar una escapadita para celebrar la vuelta al cole, o como prevención de la famosa depre postvacacional, y porque yo lo valgo.
Nos vemos entrado septiembre.

miércoles, 13 de agosto de 2008

Falta de enfermeros

Los que nos dedicamos a la enfermería, vemos cada verano cómo se van recortando las contrataciones, cómo cierran plantas en algunos hospitales en los meses de verano, a veces en ciudades con aumento de población en los meses estivales, trabajamos con contratos "basura" , con ningún incentivo, y aun así, somos lo suficientemente profesionales para que estas situaciones no afecten al usuario.

Este verano estamos doblando turnos , porque no está cubierta la plantilla, están contratando a personal que no está reciclado en hemodiálisis, porque parte de ellos se han ido a trabajar a otro sitio que le ha ofrecido un contrato mejor.

La frase más oída en los últimos meses en mi servicio es "no hay", porque no hay de nada, ni personal, ni material, ni días libres... En fin, yo seguiré con mi sonrisa, aunque me la tenga que dibujar a veces.

En este articulo, que pongo integro, se habla un poco de la situación vivida, aunque la realidad es incluso más precaria.


SECRETARIO PROVINCIAL DEL SINDICATO DE ENFERMERÍA (SATSE)
Eugenio Pérez: «El SAS no cuida a los enfermeros como se merecen»
«La calidad asistencial que damos a los pacientes es buena, pero no podremos mantenerla si no hay un incremento de las plantillas». Pérez dice que la situación es insostenible en hospitales y centros de salud
ÁNGEL ESCALERA

Enfermero y licenciado en Derecho, Eugenio Pérez lleva cuatro años como secretario provincial del Sindicato de Enfermería (Satse). En esta entrevista, denuncia que el SAS no cuida a estos profesionales como se merecen, y avisa de que la calidad asistencial bajará si no hay un incremento de las plantillas. El sindicato continuará con sus protestas si no logra una respuesta satisfactoria a sus peticiones por parte de los dirigentes sanitarios.



¿Qué le ha llevado al sindicato a acentuar la campaña de movilizaciones y protestas en otoño?

- Verá, a la falta habitual de personal de enfermería en los centros de salud y en los hospitales del SAS se ha sumado el déficit de sustituciones habido a lo largo del verano. La situación se ha hecho insostenible y nos hemos visto obligados a salir a la calle a pedir lo que creemos que en justicia nos corresponde: que las plantillas de enfermería de atención primaria y de los hospitales estén cubiertas al cien por cien.

¿Málaga es la provincia andaluza con mayor necesidad de personal de enfermería?

- Consideramos que Málaga es la que más carencias tiene. Hay dos motivos para ello. Primero, el número de enfermeras que tenemos es el más bajo en relación a la población censada; segundo, hay una numerosa población flotante que acentúa aún más el problema.

¿Qué zonas de la provincia se enfrentan a mayores deficiencias por la escasez de personal?

- En la Costa del Sol es donde más carencias hay. En esa zona la situación es insostenible por la masificación y la escasez de profesionales: el personal no da abasto. En el interior de la provincia, aunque también hay problemas, el trabajo se hace de forma un poco más desahogada.

¿Cómo están las cosas en cuanto a enfermeros se refiere en el Hospital Carlos Haya y en el Clínico?

- Creemos que la situación es mala, porque hay una gran rotación de enfermos, mucho trabajo asistencial e incluso camas supletorias en algunas habitaciones, lo que significa que donde debe haber dos pacientes hay tres y donde debe haber tres, hay cuatro. Esto para la enfermera que debe atender a esas personas es insufrible.

¿Cuántos enfermeros nuevos hacen falta en Málaga para dotar suficientemente a las plantillas?

- Calculamos que son necesarios unos 700: 200 en los centros de salud y 500 en los hospitales. De esa forma, se lograría mejorar la calidad asistencial que se ofrece en estos momentos a los usuarios.

¿Por qué las necesidades son mayores en los hospitales que en los centros de atención primaria?

- El tipo de trabajo es distinto. En los centros de salud hay muchos programas sanitarios que recaen sobre el personal de enfermería, pero es que en los hospitales se trabaja a destajo, con turnos de mañana, tarde y noche. Las cargas que soportan los profesionales son muy altas, a lo que se suma el estrés por no poder hacer una buena práctica profesional debido a la falta de tiempo. Por eso muchas enfermeras, las más antiguas, han pedido traslado y se han marchado en desbandada hacia la atención primaria.

¿Considera que la calidad asistencial que se ofrece a los pacientes de la sanidad pública es deficiente?

- La calidad de la atención de enfermería es buena, pero podría ser mucho mejor. Tememos que se vaya deteriorando hasta llegar a ser más baja de lo que debería. Es imposible mantener la calidad si no se incrementa la plantilla.

¿Considera que el SAS margina a los profesionales de enfermería?

- Sí, efectivamente, nos margina. En cuestiones de formación, de investigación y de capacidad científica creemos que no está haciendo lo posible para que nos desarrollemos. Consideramos que el SAS no está cuidando a los enfermeros como se merecen, y si no lo hace, difícilmente los enfermeros podrán cuidar a la población

.¿Qué le parece que crezca más la contratación de médicos que la de enfermeros? - Vemos lógico que se incremente la plantilla de médicos que trabajan para el SAS, lo que no es normal ni lógico es que el personal de enfermería, que es el que está las 24 horas junto al paciente y sobre el que recae la atención continuada de los usuarios, aumente de una forma tan baja. En otros países de la Unión Europea, de cada diez sanitarios seis son enfermeros y cuatro, médicos; en España ocurre al contrario: hay seis médicos y cuatro enfermeros. Eso es algo desproporcionado.

¿Cómo se solventa esto?

- Haciendo un esfuerzo inversor y contratando a más enfermeros.

¿Ha habido algún tipo de respuesta por parte de la Consejería de Salud y del SAS a sus reivindicaciones?

- Han alegado problemas presupuestarios y han dicho que es un tema que hay que estudiar y negociar. Lo que nos preocupa es que van pasando los meses sin que en el Presupuesto de 2008 se introduzcan las partidas necesarias para incrementar las plantillas. Si el SAS no nos da soluciones, el 22 de noviembre habrá una gran concentración de enfermeros andaluces en el Palacio de San Telmo y en el Parlamento andaluz.

¿El déficit de personal acentúa las fricciones con los usuarios?

- Claro. Cuando no hay suficiente tiempo para dedicárselo a un paciente se crea más estrés, el usuario se frustra y a veces surge la agresión verbal o la física. No hay nada peor que verse agredido en el puesto de trabajo.

¿El cambio del modelo organizativo del SAS, con un incremento de la actividad de tarde, ha afectado a los enfermeros malagueños?

- Han aumentado las cargas de trabajo del personal de enfermería, puesto que está habiendo un mayor número de ingresos y de operaciones. Si antes entraban dos pacientes por tarde en una planta, ahora lo hacen cuatro, sin que se haya incrementado el número de enfermeras, lo que provoca una sobrecarga de la actividad profesional.

¿Hay problemas de paro en su profesión?

-Existe el bulo de que todas las personas que acaban la carrera de enfermería encuentran empleo rápidamente y que no paran de trabajar hasta que se jubilan, pero no es así. Desde 1992, los profesionales que terminan sus estudios sólo logran trabajar tres o cuatro meses al año. Hasta que pasan cinco o seis años no empiezan a tener contratos más continuados, aunque sin estabilidad en el empleo. Por eso, una salida a la que recurren muchos enfermeros en paro es irse a países de la Unión Europea a ejercer su profesión.


http://www.diariosur.es/20071104/malaga/eugenio-perez-cuida-enfermeros-20071104.html

sábado, 26 de julio de 2008

Escapada cultural a Almagro (lo que no dicen las agencias de viajes)

En Julio, cuando casi todos avarician el sol y la playa, los chiringuitos, las sombrillas y las tumbonas, decidimos escaparnos a ver el ambiente del Festival de Teatro Clásico de Almagro.
En un lugar de La Mancha, si señor, a unos 40 grados, y sin una sombra de árbol donde resguardarse. Pero si el festival es en pleno verano, ¿qué le vamos a hacer?Cogimos el coche y salimos "tempranito" (entre unas cosas y otras las 9 y media de la mañana) de Málaga, dispuestos a recorrer los 360 Km que nos separaban en unas 5 horas comida incluida.
Llegamos acorde nuestras previsiones.



Viernes, cuatro de la tarde, Almagro dormido, nadie por la calle.
Podemos ver tranquilamente su Plaza Mayor, donde se aloja el famoso Corral de Comedias,













pasear por sus calles vacías (a la sombra, por supuesto), tomarnos un café en el Parador, en la sala de las tinajas, y hacer una ofrenda floral a Nuestra Señora de la UEFA, y que nos disculpen los devotos, Virgen que bautizamos con ese sobrenombre porque se ve la Virgen, el Niño y una pelota (que alguien con buen chut, depositó allí para disfrute de futboleros ). Le dimos las gracias por la recién conseguida Eurocopa y le pedimos por la buena marcha de los fichajes de nuestros respectivos equipos.


A las 8 de la tarde aproximadamente, el lugar comienza a despertarse. Ya se van viendo aparecer a lugareños, turistas, propietarios de tiendas y restaurantes; y lo que era una Plaza al sol, se convierte en el centro neurálgico poco a poco.
Preguntamos y nos dicen: "es que aquí el calor es sofocante, no se puede parar en la calle, nos metemos en casa hasta que refresca, y no nos vamos hasta que no tenemos sueño.Así se explican los niños jugando en la calle hasta altas horas de la madrugada; los abuelos que en vez de tomar el sol, disfrutan de la luna, y el buen ambiente nocturno que hay allí.
Nos disponemos a cenar en un sitio típico. Nos parece bien algún restaurante que esté en el primer piso, y se vez la plaza, con la madera verde. Allí cenamos, y lo típico (riquisimo todo): Asadillo (una especie de pimentá de mi tierra, pimientos rojos asados, pero aderezados con comino, se toma frío), berenjenas almagreñas (aliñadas, con vinagre, pimentón, y yo que se qué más, pero pican y están fuertecitas), migas (buenisimas, con colesterol de alto standing y trozos de pan mareados en la sartén, muy distintas a las migas de Málaga, que son o de harina, o de pan, pero mucho más molido), gachas (típicas, con harina , y cosas ricas del cerdo, muy suaves), duelos y quebrantos ( como un revuelto de huevos con avíos de la matanza, exquisito), y más platillos que de cuyos nombres no puedo acordarme (a mi subconsciente le entra cargo de conciencia por "la pechá de comé" que me dí en esta escapada).





a la izquierda, las berenjenas y el asadillo


a la derecha, las migas


Y aquí llegan las gachas....

Tras esta cena tan "ligerita", nos fuimos a ver lo que habíamos venido a ver, una obra de teatro: "El Curioso Impertinente", por la compañía de Teatro Clásico. Estuvo muy, pero que muy bien. Obra inspirada en una cervantiada, muy bien interpretada, el patio del hospital San Juan estaba lleno, sin localidades. Una obra muy de la época y muy entretenida, de enredos cervantinos, de matrimonios de conveniencia,de honor, y de cuernos.

Al día siguiente, nos fuimos a ver castillos, que no molinos, pero eso, lo dejo para la próxima entrada.

lunes, 21 de julio de 2008

DESTINO VACACIONAL

LAS REGLAS.
* Continuar con un capítulo en tu blog, haciendo un enlace al capítulo desde el que has partido (en este caso, este), añadiendo al final del mismo una lista que enlace con aquellos que escribirán los siguientes capítulos. Una vez esté escrito el capítulo hay que actualizar el enlace a ese capítulo.
* Para participar, se puede hacer desde cualquier blog. Simplemente hay que escribir un comentario diciendo que deseas participar y ya está. Las peticiones para participar es recomendable se hagan en el último capítulo editado, para que no haya trastornos y poder participar todos.
* Desde El Cadáver Exquisito se actualizará la lista de participantes así como la guía de capítulos.

DESTINO VACACIONAL
Capitulo 1: La habitación (Masakoy)
Capítulo 2: La cocina (Jeanne)
Capítulo 3: Rojo (… Lirio)


Capitulo 4: La réplica
Otra vez me hallaba en la habitación gris, iluminada a ratos por la escasa luz que se introducía a través de las aberturas colocadas estratégicamente en el techo. Allí seguía el cuadro evocando el mar azul; creí recordar que lo había destruido, podía percibir con claridad el olor a pintura quemada, el tizne de la pared cuando la combustión fue completa. Lo habría soñado, pero era tan real…
En la pared que se hallaba frente a mí, el retrato de Betty Boop otra vez, intacto, incorrupto, con su sonrisa burlona, queriéndome decir algo que yo no podía entender.
Poco a poco, mis ojos iban acostumbrándose a la penumbra e iban divisando a trozos las distintas partes de la habitación, aunque desde donde me encontraba, en el centro de la misma, no alcanzaba a ver más allá de un metro. Se adivinaban una silla de madera, una mesa desvencijada…
No había puertas. Ahora no había puertas. Entonces, ¿por dónde había entrado? Fui hacia un extremo de la habitación y comencé a describir su perímetro con mis pasos.
Uno, dos tres, cuatro. La luz entraba a ráfagas cíclicas de cuatro tiempos, como si algún faro o mecanismo similar iluminara el techo.
Oscuridad. Uno, dos, tres, cuatro. Conseguí llegar al primer rincón. Allí, el cuadro con el mar y, un poco más adelante, el catre.
Uno, dos, tres, cuatro. Mi respiración acompañaba esa cadencia. Divisé el respaldo de la silla y poco más.
Uno, dos, tres, cuatro. Llegué al segundo rincón. Nada. Un momento… algo parecía moverse en la oscuridad. Intenté silenciar mi propia respiración y agucé al máximo mis sentidos.
Uno, dos, tres, cuatro. En efecto, algo se movía más adelante. Era un cuerpo. Esperé a que le diera la luz. Un cuerpo que, acurrucado en el tercer rincón, temblaba.
Me acerqué hasta llegar a él.
- Debo quemar el cuadro. Me duele todo.
Pronunciaba esas palabras para sí mismo, sin percatarse de mi presencia. Se levantó, con el encendedor en la mano, y prendió fuego al cuadro.
Lo que sucedió a continuación fue la réplica exacta de lo vivido por mí hacía, creo, dos días.
Esperé entonces la lógica aparición de la libélula y estudié el rostro de aquel individuo.
Facciones pequeñas, pelo castaño y ralo, baja estatura, ni delgado ni corpulento, un tipo “del montón”, que podría pasar desapercibido en cualquier reunión de personas.
- ¿Quién eres? – me atreví a preguntar al fin.
Se volvió hacia mí asombrado y su rostro se transformó hasta convertirse en la expresión del pánico.
- No puedes estar aquí.
- Pero, ¿quién eres?
- Yo soy… - y salió corriendo hacia la luz de color rosa que comenzaba a filtrarse por debajo de la puerta de la cocina.




CONTINUARA….
Capítulo 5: Siempre hay una explicación (Ana).

miércoles, 16 de julio de 2008

Por fin las vacaciones

Vista del Mediterráneo

Podría decirse que hoy me voy de vacaciones, me he despedido de mis novatillos, de mis compis de todo el año, de mis pacientes de siempre, y he amenazado con volver el 1 de agosto.
Vacaciones. Pues a todos se les pasará por la cabeza sol y playa, hoteles, relax, no hacer nada, en lo que suele entretenerse la gente "normal" en sus vacaciones.
Pues yo, por llevar la contraria, quiero dedicar estos 15 días (el resto lo he dejado para navidades, que ya está una mayor para luego trabajar un año entero seguido) a estudiar a fondo.
Estudiar para mi recuperación del día 3 y echarle un cable a mi adolescente de 13 años con 5 para septiembre, que se examina el 1 y el 2.
Pues esas son mis vacaciones.
Podréis pensar: "esta tía está como una cabra". Yo no pienso así. Me pongo en la terraza y me inspiro, paso la mañana entre papelotes. Luego, por la tarde, después de comer, bajo un ratito a la playa, con los Yonatan y sus madres, para reírme un rato, y si puede ser, leer el libro del mes, que este mes es "La dama Azul", y luego, para relajarse otro poco, nadar unos largos que viene muy bien para la espalda, y al día siguiente vuelta a empezar.
Si me sale alguna escapadita, pues la haremos , que no falte.
¡ Que dura es la vida de estudiante!
Así que los que empiecen sus vacaciones ahora que las disfruten, y los que no, que disfruten también.


domingo, 6 de julio de 2008

Veteranos y novatos


Llega el verano, la playa, las vacaciones, el calor… y las sustituciones de verano.
38 o 39 grados, principios de Julio, turno de tarde. Sé que mis compañeros la mayoría están ya de vacaciones, y a mí me quedan las pruebas de supervivencia de la primera quincena.

Desde el “¿Dónde me puedo vestir?” “¿Dónde dejo el bolso?” Hasta los “ ¿puedes venir un momento? Es que no sé por qué pita esto”.
Este año no me pasará. Me he mentalizado profundamente, he hecho retrospecciones al pasado, cuando la novata con poca idea y verde como una espinaca era yo.
Recuerdo cada uno de los compañeros que tuvieron que soportar mi falta de experiencia, aguantar mis preguntas repetitivas una y otra vez, y los que me ayudaron en todo lo que pudieron, los que me sacaron las castañas del fuego cuando yo ni siquiera me había dado cuenta que las castañas ardían, o que existían. Gracias a ellos me fui formando en experiencia. Tuvieron paciencia conmigo, como las seños de primaria enseñando a dividir por dos cifras a sus niños, me explicaban las cosas de manera sencilla, indicándome detalles y maneras eficaces de trabajar que no aprendí en la carrera, pues no son lo mismo las utopías que las realidades, contando con poco material, poco personal y poco tiempo.
Me enseñaron también como se siente una persona cuando asume sus propias responsabilidades, y me hicieron sentir bien cuando conseguí asumirlas y me quité el sambenito de “niña de prácticas”.
En aquella época, las personas que terminábamos nos queríamos comer el mundo, éramos esponjas , absorbíamos todo tipo de conocimiento, y teníamos como aliciente el propio aprendizaje y crecimiento profesional. Era un mecanismo reciproco, nosotros, “los novatos” demandábamos conocimientos y realización de todo tipo de técnicas novedosas para nosotros; ellos, “los veteranos” demandaban reconocimiento profesional, aunque fuera por parte de un puñado de niñatos jóvenes con ganas de currar.
Muchas veces he pensado en aquel tiempo, con 20 años: “De mayor quiero trabajar como ella”, “nunca se equivoca”, “entiende de todo”, “trabaja con una seguridad pasmosa”. Y sobre todo, veía que la tal compañera o compañero, siempre sonreía. Yo sabía que llevaba todo el peso de la planta, y asumía todo tipo de responsabilidad, y, sin embargo, sonreía.
Aprendí a sonreír yo también, y con el paso de los años, casi nunca perdí la sonrisa.
Ahora soy yo la veterana. 23 años de experiencia me amparan. He pasado por veranos criminales, otros no tanto. He conocido a todo tipo de personas: los que se comían el mundo, los que lo querían hacer todo, con más buena voluntad que aptitud, y aprendieron pronto, los que escudados en su condición de novatos, se quitaban de en medio a las primeras de cambio, los peligrosos que se creen que lo saben todo y meten la pata.
Y en el centro de todo esto, como siempre, el paciente, el sufrido paciente crónico, que desde el mes de mayo nos empieza a preguntar: ¿sabéis ya quien viene este verano?, y cuando ven caras nuevas les hacen la ficha técnica en cinco minutos, los que huelen en miedo de los novatos y el hastío de los veteranos.
Este año ya he pasado la primera semana de Julio, trabajando, recibiendo a los de este año, sonriéndoles, ayudándoles y enseñándoles, y haciéndoles ver que cada uno tiene su parte de responsabilidad en el trabajo, que todos somos responsables de nuestra parcela. Somos un equipo formado por individuos que saben trabajar en equipo. Está saliendo bien. Son gente responsable y trabajadora, y asumen sus responsabilidades, y ponen todo su empeño en hacer las cosas bien. Eso se transmite al equipo, y se establece una especie de feed-back que da resultados positivos. Los pacientes lo recogen y lo agradecen. Yo aprendo también de ellos, acaban de finalizar sus estudios, y conocen las nuevas tendencias teóricas, un soporte que si se sabe llevar a la práctica de manera adecuada, mejora la calidad de la asistencia prestada. Aprendo de su juventud, de su limpieza, algunos no están todavía viciados ni contaminados por el sistema, se aprende mucho intercalando distintas generaciones en el lugar de trabajo. Me considero afortunada por aprender de todos ellos.
Este año creo que hemos tenido suerte. Esos novatos puede que piensen de mí algo parecido a los que pensé yo de mis veteranos de hace dos décadas, y cuando pase el tiempo utilizarán lo positivo de mí para enseñar a los novatos que se encuentren en su camino.

jueves, 3 de julio de 2008

El cadáver exquisito

El cadáver exquisito es un experimento al que he sido invitada a participar. Se trata de una historia encadenada escrita por varios bloggers.

LAS REGLAS.

* Continuar con un capítulo en tu blog, haciendo un enlace al capítulo desde el que has partido (en este caso, este), añadiendo al final del mismo una lista que enlace con aquellos que escribirán los siguientes capítulos. Una vez esté escrito el capítulo hay que actualizar el enlace a ese capítulo.
* Para participar, se puede hacer desde cualquier blog. Simplemente hay que escribir un comentario diciendo que deseas participar y ya está. Las peticiones para participar es recomendable se hagan en el último capítulo editado, para que no haya trastornos y poder participar todos.
* Desde El cadáver exquisito se actualizará la lista de participantes así como la guía de capítulos.


El orden actual es el siguiente:
· Capitulo 1: 2532. Todo final tiene un comienzo (Masakoy)
· Capítulo 2: La era tecnológica (Romudea)





Capitulo 2: LA ERA TECNOLÓGICA

Magnolia. Era la señal. Había llegado el momento de completar la serie…
Hacía años, no recordaba con nitidez cuantos, que no diseñaba ningún algoritmo. Pertenecía a la etnia llamada de los numéricos, y más concretamente, a los que sufrían una malformación conocida como macrodactilar, dedos enormes acompañado por un desmesurado desarrollo del neocórtex cerebral, el encargado del registro de lo simbólico; los individuos de este grupo estaban destinados, desde su infancia, al cálculo numérico. En la era tecnológica, individuos de este tipo resultaban casi imprescindibles.
La habían arrancado de sus progenitores, sí. Pero, ¿acaso no había que realizar algún sacrificio por el sistema? De todos modos, cada ser vivo estaba predestinado, según sus características.
Los numéricos a la ciencia, los artísticos a las emociones.
Cierto era que carecía de capacidad emotiva, o al menos en un principio, pero su mente era una de las más lúcidas que se conocían. Había colaborado en investigaciones diversas desde que acabó su formación. Sus recuerdos estaban ordenados de tal manera que lo lógico primaba sobre lo emocional. Nunca hasta ahora había sentido ningún tipo de emoción.
Recordaba las paredes del internado:
· “El pensamiento es lógico, el sentimiento, contradictorio”

Debía ser resolutiva, actuar con procedimientos exactos y acordes a un protocolo establecido claramente. En ello había estado trabajando la mayor parte de su vida, adecuar todas las acciones del ser humano a protocolo. Si todos actuaban según los cánones, se suprimían los conflictos. Así transcurría la vida de los numéricos.
Últimamente, desde que dejó de trabajar para el gobierno, frecuentaba la zona de los artísticos. Su puesto como vigilante de seguridad se lo permitía. Contaba con la suficiente experiencia para no involucrarse emocionalmente; pero los escasos sentimientos que no les habían sido arrebatados en su adolescencia le jugaban malas pasadas, con consecuencias como aquella.
Eso no estaba previsto, no se ajustaba a protocolo. Sintió la calidez de una lágrima atravesando su rostro. Prohibida lágrima.
“Dedos como pollas”, hacía varios años que consideraba enterrado ese recuerdo y ahora salía al exterior sin previo aviso. Hubiese querido reprimir sus impulsos por encima de todo, pero deseaba ver a aquel individuo sangrando, implorando su clemencia...
Era la contrapartida. Los artísticos podían emocionarse con un poema, veían la belleza en un lienzo donde ella sólo estudiaba el paralelismo de unas líneas. Podían amar, deleitarse con la observación de un paisaje. Cuidaban sus cuerpos como no nadie lo hacía desde la era de los griegos, aderezaban sus alimentos para sentir el placer de degustarlos. Disfrutaban de todos y cada uno de sus sentidos. También odiaban, odiaban visceralmente, y se sentían seres superiores por hacerlo. El poder, el yo poderoso.
Así había comenzado el declive de la humanidad. El poder, la envidia, la guerra…
Ahora no ocurriría. Sólo unos pocos pertenecían a la élite, el resto se dedicaba a descifrar series numéricas sin cuestionarse nada más. Serie infinita numerable. Siempre había algo que enumerar 1, 2, 4, 8, 16…
En contar radicaba su concepto de placer. Cuando encontraban la pieza que enlazaba dos términos de la serie, experimentaban una sensación mental parecida al orgasmo y esto les animaba a descifrar más, y más, y más…
Comenzaban a discurrir con pensamiento numérico incluso antes de comenzar a hablar. Algunos utilizaban el cálculo como única manera de comunicarse. Contaban en sistema binario, en cuadragesimal, en base 32.
Magnolia. Debía ponerse al día y, sobre todo, desechar las emociones que estaban empezando a invadir su lucidez hacía varios meses.
Anduvo unos pasos más y llegó. Abrió la puerta y se sentó en la mesa, en aquel cuarto que le había proporcionado tantas satisfacciones, cuando descubría el término general de la serie y podía realizar su suma. Convertir lo infinito en finito. Los teoremas del límite llevados a la práctica.


Llegaba su momento. Era la elegida. Descolgó el auricular y pronunció la palabra: “Carla”. Nadie hasta ahora había sido capaz.
2532, 1216, 108, 94, 132, 61…
No era creciente ni decreciente, parecía en sistema decimal, pero debía asegurarse, no era geométrica, ni exponencial, ¿qué era?
Aquella inscripción encontrada hacía décadas suponía un reto. Ahora, el equilibrio del planeta dependía de su capacidad de descifrar aquella serie.


Continuará…. Capítulo 3: Proyecto Asperger numérico (Jeanne)

Capítulo 4: Final Conde de Lautreamont